Vuelve Santo el Enmascarado de Plata… en tebeos y en versión ecologista

Debo reconocerlo: pese a que mi personalidad gafapastil es respetada y considerada como una de las más íntegras del mundillo del tebeo, esconde terribles secretos y manchas de las que me avergüenzo profundamente. Sólo los más cercanos a mí conocen esos momentos de debilidad donde babeo compulsivamente ante un nuevo volumen Showcase de Los Challengers of Unknown o Superman de DC o, peor todavía, de mi preciada colección de películas trash, encabezadas por las psicotrónicas películas de Santo, el Enmascarado de Plata (bueno, no, mi joya es la serie de Zé do caixao).
Un personaje mejicano tan delirantemente surrealista como símbolo de la extraña y atrayente mezcla cultural mejicana: un forzudo luchador de lucha libre, escondido tras una máscara plateada, que se dedica a repartir mamporros a diestro y siniestro. Una versión del mito de superhéroe de andar por casa, menos espectacular y épica que la original americana pero, por lo menos para mí, divertidísima y casi magnética. Las imposibles películas del fondón Santo tienen momentos sencillamente memorables, como ese nacimiento del hijo de Santo, que sale ya del viente de su madre… ¡con una máscara de luchador! Impagable oigan.
Eso, sin pensar en la psicodelia delirante de la versión turca de Santo y El Capitán América contra Spiderman, la mejor película de superhéroes de la historia, digan lo que digan.
El caso es que todo este rollo viene poque acabo de leer la noticia de que vuelve Santo, el enmascarado de plata, esta vez en versión ecologista y repartiendo mamporros contra “figuras como el “Pirata rapaz”, el “Chupacabras” y los “zombies come huevos (de tortuga)” (sic). Eso sí, como el hombre ya está mayor, la cosa será en versión historieta y protagonizadas por su hijo, con un cómic-book que espero conseguir por estos lados del atlántico… :)