Listado provisional de novedades de Norma para el Saló

Atentos que es tan sólo un listado provisional, faltan cosas y se pueden caer otras… Comentarios al final.

(**)- ¿Cuatro?, de Enki Bilal. 64 págs. Cartoné.
(**)- El gato del rabino 5. Jerusalén de África, de Joan Sfar. 80 págs. Cartoné.

(**)- La leyenda de Robin de los Bosques, de Manu Larcenet. 48 págs. Cartoné.
(*)- Péma Ling 1. Lágrimas y sangre, de Georges Bess. 48 págs. Cartoné.

La juventud de Blueberry: La sirena de Veracruz, de Corteggiani y Blanc Dumont. 48 págs. Cartoné.
(*)- Políticamente inaceptable 1, de Phillippe Vuillemin. 96 págs. Cartoné.
Las luces del Amalou 3. La ciudad retorcida, de Claire Wendling. 48 págs. Cartoné.
Bouncer 5. La presa del lobo, de Jodorowsky y Boucq. 64 págs. Cartoné.
(*)- El Escorpión 7. En el nombre del padre, de Desberg y Marini. 48 págs. Cartoné.
(*)- Thorgal 29. El sacrificio, de Van Hamme y Rosinski. 48 págs. Rústica.
Luuna: Tras el rastro de Oh-Mah-Hah, de Crisse y Kéramidas. 48 págs. Rústica.
(**)- Una resaca de cuidado, de Tardi. 96 págs. Cartoné.
(**)- Persépolis Integral, de Marjane Satrapi. 328 págs. Cartoné.
(*)- La última partida, de Didier Comès. 56 págs. Rústica.
(**)- Ex Machina 3. Hechos contra ficción, de Vaughan y Harris. 144 págs. Rústica.
(*)- The Authority: Revolution 3, deBrubaker/Nguyen. 96 págs. Rústica.
Hunter/Killer 1, de Waid y Silvestri. 104 págs. Rústica.
(**)- Sleeper 4, de Brubaker y Phillips. 144 págs. Rústica.
CyberForce 1,de Marz y Lee. 72 págs. Rústica.
WitchBlade 2, de Marz y Choi. 72 págs. Rústica.
Transformers: Armada 4, deGuido Guidi. 72 págs. Rústica.
El ángel caído 4, de David y López. 48 págs. Rústica.
Spike, de David y Messina. 152 págs. Rústica.
(*)- Los archivos de ElfQuest 2, de Wendy y Richard Pini. 224 págs. Cartoné. con sobrecubiertas.
(**)- Planetary 1, de Ellis y Cassaday. 304 págs. Cartoné.
(**)- Contrato con Dios, de Will Eisner. 520 págs. Cartoné. con sobrecubiertas.
Strangers in Paradise 5, de Terry Moore. 316 págs. Rústica.
Tortugas Ninja 3, de Eastman/Laird. 248 págs. Rústica.
Lenore 3, de Roman Dirge. 120 págs. Rústica.
(*)- Hellboy: Lugares extraños, de Mike Mignola. 152 págs. Cartoné.
(*)- Hellboy: Los huesos de los gigantes, de Goleen y Mignola. 208 págs. Rústica. con solapas
Cómo dibujar y pintar ciudades y paisajes./strong> Rústica. con solapas
Rozen Maiden 1, de Peach Pit. 176 págs. Rústica. con sobrecubiertas.
Hack//G. U. 1./strong> 196 págs. Rústica. con sobrecubiertas.
Mushi-shi 1. 220 págs. Rústica. con sobrecubiertas.
(**)-
Yotsuba 6, de Kiyokiro Azuma. 200 págs. Rústica. con sobrecubiertas.
Hellsing 8, de Kohta Hirano. 208 págs. Rústica. con sobrecubiertas.
Gundam: The Origin 11, de Yoshizaku Yasuhiko. 208 págs. Rústica. con sobrecubiertas.
Fruits Basket 16, de Natsuki Takaya. 188 págs. Rústica. con sobrecubiertas.
Neogenesis Evangelion 20, de Yoshiyuki Sadamoto. 88. Rústica.
Full Metal Alchemist 4, de Hiromu Arakawa. 188 págs. Rústica. con sobrecubiertas.
Azul. Ai Yori Aoshi 15, de Kou Fumizuki. 196 págs. Rústica. con sobrecubiertas.
Keroro 4, de Mine Yoshizaki. 180 págs. Rústica. con sobrecubiertas.
Warcarft 3. El pozo del Sol, de Richard A. Knaak / Jae Hwan-Kim. 176 págs. Rústica.
Zatch Bell 17, de Makoto Raiku. 176. págs Rústica. con sobrecubiertas.

Interesantes las novedades. Sorpresa por la celeridad con que aparece la cuarta entrega de la tetralogía de Bilal, que saldrá a la venta mañana en Francia. Nueva entrega de la genial El gato del Rabino, de Sfar y muchas sorpresas, como los reencuentros con George Bess en solitario y Didier Comés, autor del que no sabía nada años ha. Además, nuevas entregas del amigo Brubaker, con el final de la indispensable Sleeper y la entretenida Authority Revolution, más el primer recopilatorio de la interesante Planetary y la tercera entrega de la muy recomendable Ex-Machina. No está mal si a eso añadimos a Tardi, a los Pini y su Elfquest y la maravillosa Yotsuba.

A la rica tipografía

A ver, que me lo expliquen. Cuando se rotula la versión en castellano de un tebeo extranjero… ¿tan difícil es buscar una tipografía parecida a la original? Digo yo que en los cientos de miles de tipografías que circulan por ahí, segura que hay más de una o dos que se parecen a la que el tebeo lleva en origen. No estoy pidiendo que se haga lo que marca la lógica, es decir, escanear la tipografía original y crear una fuente, aunque con los medios informáticos de hoy en día, esta tarea no es especialmente costosa. Sólo pido que, a la hora de rotular, se busque una fuente lo más parecida posible. Viene esto al caso de varios tebeos que he leído últimamente donde este error es especialmente cantarín. Desde luego, donde duele el alma (por lo menos a mí) en cada página es en la edición en castellano de Krazy Kat, tebeo que servidor adora con fervor y para el que se ha elegido una fuente que se parece tanto a la letra de Herriman como la caligrafía de los cuadernos Rubio a la letra original de los manuscritos del monasterio de Silos. ¿Se imaginan ustedes uina edición facsimil de un texto medieval, de esas que cuestan millonadas, hecha con Times New Roman? Pues lo mismo. Es una verdadera lástima que Planeta frustre una edición de tanta calidad por un detalle tan simple como éste.
No son los únicos, porque en los tebeos editados este mes hay varios que tropiezan en la misma piedra: Kraken vuelve a reincidir en una fuente espantosa para los segundos volúmenes del Pequeño Spirou y Pedro el Coatí (excelentes ambos, proclamo) y Ponent Mon, opta por el mismo tipo de fuente que Kraken para Por qué he matado a Pierre y Tres destellos blancos. Tirón de orejas para esta editorial, porque siempre ha cuidado en extremo sus ediciones y sorprende un error de este tipo.
Por favor, la rotulación también es parte del tebeo. Es cosustancial a la narrativa, por mucho que estos tiempos de windows y macintosh nos hagan pensar que lo de rotular es algo técnico sin importancia. Si es rotulación a mano, hay que intentar mantener el efecto del trazo humano, por difícil que sea y si es informática, se debe suponer que el autor no ha elegido la primera de la lista, sino una que tiene el efecto estético deseado.

Lecturas

En el DDT, como ya es habitual:

Sócrates el semi perro, de Joann Sfar y Christophe Blain. sins entido. (3-)
Billy Avellanas, de Tony Millionaire. La Cúpula (3).
Maldiciones, de Kevin Huizenga. La Cúpula (4-)
Invencible: El primero de la clase, de Robert Kirkman, Ottley y Crabtree. Aleta (2+)
Por qué he matado a Pierre, de Olivier Ka y Alfred. Ponent Mon. (3+)
Tres destellos blancos, de Bruno Le Floc’h. Ponent Mon. (1+)
Golgo 13, de Takao Saito. Glènat. (2+)
Culpable, de Esteban Hernández. bang ediciones. (2)

Novedad de Recerca: GEI

La serie GEI de Recerca comienza nuevo volumen, esta vez a cargo de Xavier Morell al guión y con dibujos de Víctor Santos. Podéis ver un avance de la obra en la página que se ha abierto sobre la serie: www.geicomic.com. Ojo, que vale la pena pasarse por la web porque s eincluyen muchos “extras”.

GEI vol 2 #1, de Xavier Morell y Víctor Santos.. Cómic book de 28 páginas. Blanco y negro. Bimestral. 2,50 euros.

Novedades Ponent Mon Abril

(**)- La isla de Borbón, 1730 , de Appollo y Lewis Trondheim. 288 páginas. Rústica PVP: 20,00 EUR
(*)- Homunculus Vol. 6, de Hideo Yamamoto. 224 páginas PVP: 10,00 EUR
(**)- Ha muerto un hombre, de Kris & Étienne Davodeau. 80 páginas PVP: 23,00 EUR

Atentos a la última obra de Davodeau, sencillamente imprescindible.

Los cómics, arte para el consumo y formas “pop”

La culpa de que yo sea un gafapasta la tiene Terenci Moix. Sé que no está muy bien esto de echarle las culpas a los muertos, pero es cierto, completamente cierto. Y me explico, porque todo tiene su origen en mi tierna infancia, cuando servidor devoraba los tebeos de mi padre, los maravillosos tebeos de Novaro de superhéroes de la DC, los de Bruguera, con el DDT a la cabeza, las “exquisitas” ay, qué sabía yo en aquella época de los destrozos que hacían- ediciones de Dólar de Flash Gordon o El Hombre Enmascarado. Vamos que estaba en la gloria, que la biblioteca de mi casa era lo más parecido que uno podía imaginarse a todos los tesoros de la Cueva de Alí Babá.
Entre medio de todas estas joyas, siempre me atrajeron dos libros, de título escueto uno, Cine y ciencia-ficción, y otro más rocambolesco, Los cómics, arte para el consumo y formas “pop”, ambos en bonitas ediciones de Llibres de Sinera. El primero fue, valga la redundancia, el primero en caer, un libro que me descubrió que la ciencia-ficción era algo más que Flash Gordon, que el anime de ciencia-ficción estaba ahí, a la vuelta de la esquina y que no sabía lo que me estaba perdiendo por no haber visto El tiempo en sus manos y El ataque del hombre de 50 pies. Abro aquí paréntesis para decir que, sí, en efecto, como estáis imaginando, uno era un repelente empollón que a cortas edades ya estaba leyendo sesudos ensayos. Cierro paréntesis. El segundo libro fue un shock para mí. No era yo ni un preadolescente acneico y ya descubría que todos los tebeos que había estado disfrutando tenían segundas lecturas que nunca antes pude imaginar. Que los tebeos de Bruguera era un denuncia contenida de las dificultades de la posguerra, que los superhéroes era expresiones de alienación sufrida tras la depresión americana del 29 y que existía una sintomática pasión por la tortura masoquista en muchísimas series. No tengo yo muy claro que entendiese lo que había leído. Me consta, eso sí, que en séptimo de EGB hice un trabajo en la clase de Historia sobre la representación de la burguesía en el DDT de los 50 que casi consigue que mi joven profesor, recién licenciado por entonces, me subiese a los altares. Lo que sí que tengo claro es que, desde entonces, el libro de Terenci Moix se convirtió en una obra de cabecera para mí, que he leído y releído hasta la saciedad.
Verdad es que hoy, ya con unos cuantos años a la espalda, muchos de sus enjuiciamientos se me antojan excesivamente forzados y terriblemente lastrados por la época en la que fueron escritos (no lo olvidemos, 1968), en muchos casos influenciados por las consideraciones estéticas del cine de la época (recordemos también que Moix era crítico de cine en ese momento) pero, en general, creo que Los cómics arte para el consumo y formas “pop” es uno de los análisis sociológicos más acertados que he leído sobre la historieta. Estructurado en tres grandes bloques, el primero, dedicado al entroncamiento del cómic en la “cosmología” pop, es una aproximación hacia la teorización sociológica de la historieta deudora de los planteamientos de Umberto Eco, pero que consigue en muy poco espacio una excelente síntesis de la historieta con el resto de artes y culturas populares. Moix hace un acertado trayecto entre el origen del tebeo tal y como lo conocemos hoy, en la prensa americana, sus influencias en el arte y desde el arte y el proceso de “intelectualización” histórica de los 60 que se da en Europa, si bien parece obligado a incluir algunos aspectos sobre la consideración sociológica según las teorías de la época que aparecen como pegotes dentro de la discusión. El planteamiento sobre el tipo de personaje que se define en la historieta a partir de la mitología del cine americano es absolutamente prescindible, por ejemplo.
El segundo bloque, centrado en la historieta española, me parece extraordinario. Sintetiza de nuevo con maestría la historia del tebeo español y plantea con lucidez un análisis de la situación del tebeo de posguerra, tanto de aventuras como de humor. Los capítulos dedicados a la “mística de la masculinidad” en el héroe de cuadernillos o al tebeo femenino (“educando a las niñas en flor”) dan muestra ya del socarrón humor que practicará en su narrativa después, pero sobre todo de una despierta inteligencia y una gran capacidad de análisis global. Mejor todavía es el trabajo que realiza sobre las series de humor, con tesis que me parecen perfectamente válidas hoy en día.
Quizás el bloque más discutible sea el tercero y último, dedicado a analizar la mitología de la historieta, centrándose en los superhombres (divididos en hombres superiores Flash Gordon, El hombre Enmascarado, Batman, Príncipe Valiente y Tarzán- y semidioses Superman y Capitán Marvel-) y las amazonas. Por ejemplo, Moix no evita la polémica de calificar a Batman como un mito marcusiano, pero esta boutade no anula el correcto análisis que previamente ha realizado sobre él. Es muy interesante la comparación que realiza entre Superman y Batman, el primero como símbolo de la utopía no conseguida, el segundo como una sublimación del héroe espartano.
Independientemente de las teorías que plantea, yo le debo a este libro que me haya descubierto que existía historieta mucho más allá de lo que había leído. En sus páginas vi por primera vez una página de Little Nemo, Lil Abner , Jodelle o Barbarella, leí por primera vez sobre Tpfer, Al Capp, Milton Caniff, Stan Drake o Nicolas Devil. Supe gracias a él que existían publicaciones teóricas como Bang! y que la historieta era objeto de estudio, que señores como Luis Gasca y Antonio Martín tenían una extensa bibliografía sobre el tebeo (mitos para mí entonces, ¡quién me iba a decir que luego conocería!).
De hecho, es posible que si hoy escribo esto, sea gracias a o por culpa de, según gustos- este libro.

Todo esto viene a cuento de que, por fin, se ha reeditado este libro. Bruguera lo recupera con el título Historia Social de los Cómics. Eso sí, lo que no entiendo es porqué coño se le ha cambiado el nombre. Los cómics, arte para el consumo y formas “pop” me parece uno de los títulos más acertados que se le puede dar a un libro. Lo de Historia Social de los Cómics, por mucho que sea el título que el autor proponía en sus anotaciones, pudo tener sentido en los 60 para asimilarlo a la obra de Hauser, pero hoy no tienen significado alguno. Pero bueno, se ha reeditado, que era lo importante.