Es oficial: el tebeo está de moda

Está de moda, es absolutamente inapelable. Hemos pasado de ser esos frikis que van asesinando abuelos en las paradas de autobús o a sus familias con afiladas a katanas a ser la “niña bonita” de la cultura oficial. En apenas un par de años, la situación ha dado un giro de 180º. No es sólo que el tebeo tenga presencia en los medios informativos (secciones en EL PAÍS, ABC, multitud de periódicos locales…), es que políticamente ha pasado a ser un argumento electoral. Tras la creación del Premio Nacional de Cómic, en el pasado Salón del Cómic de Barcelona el Conseller de Cultura anunciaba la creación de un Premio Nacional de Historieta catalán (al que, con casi toda seguridad, seguirán las propuestas gallega, andaluza, valenciana, aragonesa, etc) y ahora Javier Losada, el candidato socialista a la alcaldía de A Coruña anuncia la creación de un Museo del Cómic.
Se ha sobrepasado la masa crítica y el tebeo ha explotado. Los 100.000 asistentes al Salón del Cómic de Barcelona han pasado de ser un montón de frikis a una interesantísima bolsa de votos que hay que atraer como sea. Es, evidentemente, un interés bastardo de la política, criticable, por supuesto, pero que no deja de ser exactamente idéntico al de cualquier otro sector de la cultura. La famosa “normalización” que tanto he pregonado desde aquí está a la vuelta de la esquina: una situación donde el tebeo forma parte de la sociedad y la cultura al mismo nivel que cualquier otra expresión cultural o artística.
Eso sí, que nadie quiera leer en esta frase que el tebeo pasará a ser la estrella rutilante de la cultura y el arte o que los artistas españoles atarán sus perros con longanizas. Sencillamente, se ha equiparado, lo que se traduce en que el tebeo pasa a compartir las mismas penas y alegrías que el resto de la cultura, asemejándose al mercado del libro. Un mercado de casi 70.000 novedades de los que apenas un puñado consigue ventas por encima de los 2.000 ejemplares, obligando a la mayoría de los autores a vivir de otra ocupación. El tebeo se acerca cada vez más a ese comportamiento: más de 2000 títulos anuales de los que apenas un selecto puñado consigue superar los 1500 o 2000 ejemplares vendidos, haciendo imposible que los autores puedan (mal)vivir de su trabajo.
En cualquier caso, bienvenido sea todo esto…

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