Death of the comics fandom?

Interesante, muy interesante el ensayo en dos partes de Mike Pellerito, The Death of the comic fandom? (parte 1 parte 2), un análisis sobre la evolución que se están dando en la industria del tebeo americano y cómo los cambios en los formatos, distribución, estilos de los tebeos y hábitos de lectura se retroalimentan entre sí. Pellerito plantea cómo la transición entre comic-books de grapa a la novela gráfica tiene una relación directa con el cambio de canal de distribución, asociado a los cambios de modos sociales. Los comic-books se vendían inicialmente en los quioscos y supermercados, con un sistema de distribución que no aseguraba que dos números consecutivos llegaran al punto de venta. Eso se traducía en la imposibilidad de desarrollar tramas a lo largo de varios números consecutivos, por lo que lo habitual era que los cómic-books contuvieran historias autoconclusivas, como mucho, y excepcionalmente, con algún continuará entre dos números seguidos. La expansión de las cadenas de librerías especializadas y el progresivo confinamiento de la distribución de los comic-books a este canal favoreció tramas que se prolongaban a lo largo de muchos números, sabedores los editores de la facilidad con la que los lectores podrían encontrar el episodio mensual correspondiente e incluso atrasados en el caso de que se perdiese alguna entrega.
Sin embargo, la entrada del novela gráfica y el manga en la industria americana ha descubierto un nuevo y potente canal de distribución de tebeos, las grandes cadenas generalistas, donde lo que funciona es el formato libro. El lector no habituado a los cómic-books no quiere volver mes tras mes a la librería, quiere llegar a ella, ojear un rato por los estantes y, después, llevarse una historia completa a casa. Un nuevo cambio que está arrastrando a los editores, ante la evidente mayor rentabilidad del tomo frente a un formato, el comic-book, que cada vez tiene menos ventas.
El problema, tal como plantea Pellerito es si las librerías especializadas podrán soportar que los lectores dejen de acudir mes a mes a por su dosis mensual de tebeos, sobre todo con la competencia de las tiendas on-line. Si ya no existe la necesidad de ver cómo continua la serie, se puede pedir el tomo desde la tranquilidad de tu casa por Internet.

La reflexión es muy interesante y, en el caso español, plenamente importable. Nuestro mercado es un clon en cierta medida del americano y la evolución que describe Pellerito es muy similar a la que se está dando en España, con un auge cada vez mayor de la librería generalista como punto de venta de tebeos. Sin embargo, creo que su temor sobre el futuro de las librerías especializadas no puede tomarse de igual manera en España. El problema, si acaso, es que obligará a las librerías especializadas a un cambio importante, ya que un ascenso en las ventas en grandes cadenas puede inclinar la actual situación de la balanza, pasando a ser este canal el principal distribuidor de novedades. Si se diera esta situación, las librerías especializadas deberían volver a explotar el stock como principal reclamo: si un comprador no habitual adquiere un tebeo de un determinado autor o serie, y le gusta, la única posibilidad de encontrar más títulos del mismo autor o serie pasaría por recurrir a una librería especializada. Una situación en este momento compleja, ya que la gran mayoría de las librerías especializadas en España apenas tienen stock, centrándose en las novedades del mes.

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