En todas partes cuecen habas…

No sólo en España existen problemas con la calidad de las ediciones de tebeos. La editorial francesa casterman sigue en su suma y sigue de errores y decisiones erróneas, como denuncia el dibujante Obion en su blog: la edición de su útlima obra, Vilebrequin, tiene un error de compaginación (se ha avanzado una página y lo que tenía que ser página izquierda es derecha), que rompe totalmente el efecto compositivo buscado por el autor. El problema es que Casterman no reconoce el error de impresión, dando como única solución la espera a una segunda edición donde se rectifiquen las peticiones de los autores.
Casterman sigue acumulando quejas de los autores, que ven cómo sus ediciones son remontadas (caso de las de Pratt, Katchor o Magnus) o cambiadas de formato sin previo aviso. Como bien dice el autor: “Errare humanum est, perseverare diabolicum“.
El problema, como siempre, no es tener errores. Es humano y mientras que se dé una solución satisfactoria al comprador, no me parece especialmente grave. Son errores que pueden minar la confianza del lector en la editorial, pero no afectan al producto final adquirido si, como digo, ha sido subsanado el error.
Lo grave es perseverar en los errores y, sobre todo, no admitirlos. Calidades deficientes continuadas en las traducciones, impresiones lamentables… comienzan a ser la tónica de algunas editoriales, que no admiten errores en sus ediciones.
¿Qué se puede hacer ante esto?
Pues siento ser pesimista, pero me temo que muy poco.
La llamada a la revuelta de los compradores tiene un precioso punto romántico, y uno se imagina a los lectores avanzando en masa hacia las editoriales reclamando sus derechos, mientras los ejecutivos de las editoriales huyen espantados… pero la realidad será muy distinta. Es posible que, si hablamos de tiradas minoritarias, de editoriales muy pequeñas y obras muy concretas, un cierto revuelo en internet pueda ser efectivo. A fin de cuentas, si sobre una tirada de 1000 ejemplares hay cien lectores cabreados, la cosa es muy grave, gravísima. Sin embargo, en aquellas ediciones de naturaleza más popular, destinadas a una venta, pongamos, de más de 5000 ejemplares (que no son muchas, todo sea dicho, aunque sea su ambición), las quejas de 100 lectores no suponen nada, siempre y cuando haya 4900 a los que no les importa el error o la baja calidad de impresión. Chocamos aquí con la falta de cultura del lector español hacia la calidad de edición, que siempre se queja antes del precio que de la calidad de lo que compra. Preferimos comprar en el todo a 100 y llevarnos 10 baratijas antes que comprar una de cierta calidad. ¿Cuántos comentarios se han visto en esta página que se quejan del elevado precio de los tebeos? Miles, y no exagero. Incluso se han hecho muchas comparaciones de precio del tebeo por página, independientemente de la calidad de esta página. ¿Es lo mismo el papel de water que un cuidado satinado mate de 120 gramos?
Sin embargo…¿Cuántos han aceptado que una cuidada calidad de edición conlleva unos precios un poco más caros? Una ínfima minoría.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Post Navigation