Manga en el iPhone

Atentos, porque lo de tebeos en los teléfonos sigue y cada vez más en alza. Aprovechando el éxito del iphone, el móvil de Apple, ya hay editoriales que están anunciando la venta de manga especialmente preparados para ser leídos con este móvil. De momento, ha sido Voice Bank, que ha mostrado una demo con un manga de Hidsehi Hino (curiosa elección, la verdad).
Una noticia a la que hay que añadir que Tokyopop ha anunciado en la San Diego COmic-Con que hará lo propio con un montón de sus series. Tendrán versión digital móvil títulos como Princess Ai, Van Von Hunter, Peach Fuzz, Sokora Refugees o Tarot Cafe, entre otras.
¿El futuro está en los móviles?

Vuelve el Tío Creepy (y otras cosas de Dark Horse)

Ya se sabe, llega la San Diego Comic-Con y las editoriales americanas se vuelcan en espectaculares anuncios. De momento se lleva la palma Dark Horse, que además de anunciar los nuevos tebeos de Indiana Jones, se descuelga nada más y nada menos que con el anuncio de la vuelta de las míticas cabeceras de la Warren, Creepy y Eerie.
La noticia tiene dos vertientes, una buena y otra mala. La buena es que la editorial planea una edición de coleccionista, a modo de “archivos” de toda la publicación original. Excelente noticia que permitirá la recuperación de obras de autores tan excelentes como Richard Corben, Alex Toth, Wally Wood, Bernie Wrightson, John Severin, Frank Frazzeta, Russ Heath, Bruce Jones, Rich Margopoulos, Bill Dubay y, sobre todo, de la legión de autores españoles que tomaron al asalto la editorial en los 70 y se convirtieron en su principal valor: Brocal Remohí (con la excelente La Momia), Auraleón, Font, José Ortíz, Martín Salvador, Josep M Beá, Esteban Maroto, Jesús Blasco, Isidre Monés y tantos otros.
La mala es que la editorial planea paralelamente relanzar la revista con nuevos autores, para lo que cuenta con uno de mis guionistas más odiados, Steve Niles, y un dibujante que hace años ya ni siquiera es sombra de lo que fue Bernie Wrightson.
No sé yo hasta qué punto tiene hoy sentido una revista como Creepy, pero la edición en archivos puede ser uno de los acontecimientos del año.

Todo por una multa

Al final, parece que el resultado de todo el embrollo que se ha organizado sobre El Jueves puede derivar en una multa por un delito de “injurias al sucesor de la Corona fuera del ejercicio de sus funciones y menoscabo del prestigio de ésta“. Es decir, que se ha secuestrado una revista para después ponerle una multa.
Alucinante.
Y absurdo.
Porque ayer mismo el ministro de Justicia comentaba que unas declaraciones del senador Iñaki Anasagasti, bastante más fuertes que el chiste de Manel y Guillermo, se habían hecho en ejercicio de la libertad de expresión y que por tanto, el senador tendría que hacerse responsable de ellas.
Pero no hubo secuestro.
Con lo que parece que en este país hay ciudadanos de primera, segunda, tercera y regional preferente. La verdad es que lo único que siento después de ver estas cosas es una tremenda vergüenza ajena. Es la sensación de que todo este berenjenal fuese tan sólo un aviso a navegantes, una especie de gran cartel que nos avisa de que “El Gran Hermano te vigila” y pude tirarnos de las orejas a los pobres y tiernos españolitos, infantitos nosotros que necesitamos de una guía de calificaciones de edad para leer lo que se publica en prensa.
Menuda república/monarquía parlamentaria más bananera, que secuestra publicaciones y después mira para otro lado como si no hubiese pasado nada. Y ha pasado. Se ha creado un gravísimo precedente contra la libertad de expresión que ha tenido que pagar en carnes propias El Jueves, viendo como su revista era retirada de los quioscos. No valen las argumentaciones interesadas de “les van a subir las ventas” o “les han salvado la revista”, que tan oportunamente se van diciendo por ahí. No valen las diatribas sobre si el chiste era zafio o grosero. Ni tampoco valen las chorradas que algunos periodistas han escrito sobre la necesidad de poner límites a la libertad de expresión.
Es evidente que la libertad de expresión tiene unos límites: no se puede ir pidiendo a voz en grito que matemos a alguien o que nos pongamos a violar niños. Son límites basados en la lógica aplastante del respeto a los derechos humanos. Pero a partir de ahí, todos los límites existentes, basados en el respeto y la tolerancia, deben ser analizados por la justicia, como mecanismo de respuesta al abuso de la libertad de expresión. Si al final a Manel y a Guillermo les cae una multa, será consecuencia de que hayan usado su libertad de expresión para decir algo, asumiendo la responsabilidad de sus actos y a cara descubierta. No se han escondido en el anonimato ni escudado en la libertad de expresión para soltar todos los exabruptos que quieran, sino que han actuado con valentía y responsabilidad, han efectuado su labor obligada de humoristas, metiendo el dedo en el ojo ajeno y sabiendo que, a veces, les puede acarrear una consecuencia legal. Todos los que participan en El Jueves saben que juegan siempre en el filo de la navaja, es su labor y tarea: usar el humor para recordar a todo el mundo las incongruencias y absurdos de la sociedad en la que vivimos, denunciando aquello que la actualidad mande. Saben que se pueden pasar, pero no evitan esa responsabilidad, no se autocensuran ni piden permisos previos. Dicen lo que piensan y, si alguien se molesta, que acuda a los cauces establecidos.
Pero un secuestro va en contra de todo lo anterior. Y no digamos ya la posibilidad de prisión para un humorista, que nos pondría del lado de las dictaduras más feroces que en el mundo han sido.
Un multa. Ahora la pregunta es: si no existía el delito que dio lugar al secuestro…¿tendrá derecho El Jueves a poner una querella contra el juez por los daños y perjuicios causados por el secuestro? ¿O seguirán siendo ciudadanos de regional preferente?
Mucho me temo que se va a intentar tirar tierra encima y olvidar lo ocurrido, una de las grandes vergüenzas nacionales que hemos tenido que sufrir.
En cualquier caso, de nuevo mi apoyo a EL Jueves, y en especial a Manel y Guillermo.