¿Estamos preparados para un “Informe 11-M”? (II)

Parece que el intento de Panini de realizar un 11-M está envuelto en la polémica mucho antes incluso de que nazca. La decisión de la editorial de hacer un sondeo previo por internet para recabar opiniones, preguntando sobre cuestiones que pueden definir claramente la ideología política del que responde, ha levantado una pequeña humareda en diferenets foros. Personalmente, creo que esa encuesta es un error, pero por motivos muy distintos a los expuestos por ahí. El hecho de que una empresa haga un sondeo que puede considerarse de opinión política no me parece censurable: cualquier empresa puede hacer ese tipo de sondeos y está en su absoluto derecho, al igual que cualquiera de no responder a esas preguntas. Se puede argumentar que se encubre la petición de datos con un sorteo de tebeos pero, por lo que he podido leer en la web, deja bien claro desde el primer momento que se está haciendo un sondeo de opinión sobre las ideas que se tienen sobre 11-M, por lo que si alguien contesta supongo que habrá puesto en una balanza el posible premio del tebeo frente a la difusión de su ideología (una decisión fácil en el caso de los lectores de tebeos). Es verdad que esa información “sensible” puede luego se usada, pero para eso la empresa coloca las referencias legales al respecto (aunque es discutible si es la legislación italiana o la española la aplicable, doctores tiene la iglesia que lo indicarán), por lo que cualquier mal uso de esa información podría ser denunciable, en principio.
Personalmente, el problema no creo que vaya por ahí.
A mí me preocupa que el resultado de esa encuesta pueda afectar tanto a la decisión de hacer ese tebeo como a los contenidos que pueda tener. Todos los que hemos montado alguna encuesta por internet sabemos lo fácilmente manipulable que es su resultado. Basta mover un número no excesivamente alto de personas para que los resultados se decanten rápidamente hacia una u otra opción. No existe muestreo estadístico previo y, por tanto, sus resultados deben ponerse siempre en duda ysu relevancia para decisiones debe ser mínima o nula. Más teniendo en cuenta que se está hablando de un tema extremadamente delicado, altamente mediático, que ha derivado en una polarización absoluta de posturas. Teniendo en cuenta el radicalismo de alguna de esas partes, no es exagerado pensar en una legión de clickeadores fanáticos que vuelquen los resultados de la encuesta. Si, por ejemplo, ganase abrumadoramente la opción conspiranoica… ¿el tebeo del Informe 11-M iría en esa dirección?
Panini es una empresa privada y puede, obviamente, hacer lo que quiera, pero parece lógico que si se quiere seguir la estela de rigurosidad del Informe 11-M, se busque una solución lo más aséptica posible. Ya que en nuestra sacrosanta España es inviable que exista un consenso similar en la información a nivel político, se podría hacer uso de la sentencia y el sumario judicial, que parece ser tiene que aparecer en apenas un mes.
Aunque, sinceramente, no creo que esa encuesta afecte a los contenidos: conociendo a los editores de Panini, no tengo ninguna duda de que se buscaría una opción que evitara ahondar en el dolor de aquella masacre, pero sin obviar la exposición fidedigna de los hechos.
Sin embargo, me preocupa mucho más que, a raíz de los resultados, la editorial decida que “no estamos preparados” para ese Informe 11-M. Yo soy de los que piensan que la gente es mucho más inteligente de lo que los políticos nos quieren hacer creer y estoy convencido de que la sociedad es lo suficientemente madura para aceptar este tipo de obras. Pero, sobre todo, creo que es la historieta la que debe demostrar que también es suficientemente madura como para atreverse a contar esta historia. Muchos pueden pensar que “hacer un tebeo del 11-M” es una ofensa y una burla a las víctimas, pensando en la infantilización o reduccionismo pueril que siempre se asocia a la historieta. Es un medio que puede y debe atreverse con cualquier historia, con todos los matices de respeto hacia las víctimas obvios en este caso, pero sin acobardarse ni minusvalorarse.
No será fácil. Un tebeo del 11-M estará sujeto, obligatoriamente, a polémicas. Duras y desagradables, pero puede ser uno de esos pasos importantes en la historia del medio.
Por eso creo, en el fondo, que la encuesta es un error. Ese tebeo es una excelente iniciativa y su futuro no debería depender de lo que digan unos cuantos, sino de la voluntad de la editorial de llevarlo a cabo.

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