Profundas reflexiones luneras

Lunes. Ya se sabe, día deprimente por definición. Pero en este caso, día también de energías renovadas. Estar apartado del mundanal ruido internetero durante cuatro días me ha permitido ordenar un poco las ideas y empezar a definir lo que quiero que sea el futuro de este blog y del DDT. Bosquejos que quedaron perfectamente definidos gracias a una larga conversación con un buen amigo (al que debo agradecer su opinión sincera, aunque seguramente influyó también el espléndido rape a la parrilla que me metí entre pecho y espalda, todo sea dicho) y que se pueden resumir en una sola palabra: cambio.
La Cárcel de Papel cumplirá en diciembre cinco años de vida. Una eternidad en esto de internet, a lo largo de la cual la blogosfera comiquera ha explotado, convirtiéndo al tebeo, posiblemente, en una de las expresiones culturales con mayor apoyo en la red. Y, reconozco que con bastante soberbia, me gustaría pensar que he tenido algo que ver con esa explosión. Pero hoy, existen muchas webs que realizan mil veces mejor que yo la función que estaba realizando La Cárcel: weblogs colectivos tan interesantes como Entrecomics, Zona Negativa, Animangaweb o Es la hora de las tortas, con profusa informacion sobre tebeos, mucho más actualizada que la que yo pueda dar. Weblogs personales que se han ido especializando y siendo consultas obligadas, desde veteranos casi coetáneos como las opiniones de Pedro en Un tebeo con otro nombre a las didácticas reflexiones de Filocomic, pasando por la exhaustividad informativa de Con C de Arte y las puntuales novedades en Tirafrutas
La apertura de DDT implicaba que podría hacer cosas más personales aquí, en La Cárcel, pero la realidad es que ambos espacios han convivido sin llegar a tener personalidad propia. Es más, en ese camino y debido a que este año ha sido especialmente complicado desde el punto de vista laboral para mí, se podría decir que han perdido su personalidad, si la tuvieron alguna vez. Hoy miro La Cárcel y me parece algo ajeno a mí. No me gusta, me repele. No es el blog que me gusta hacer. Y miro al DDT y veo que se queda corto en todo. Es evidente que la razón principal ha sido la falta de tiempo, demasiado ocupado en mil y un proyectos que me han quitado dedicación para mis retoños interneteros. Pero también es cierto que he pasado por otros momentos de igual o mayor ocupación que no se han visto reflejados en la web. Quizás la gran diferencia es cierto cansancio acumulado, cierto agobio ante lo que ha pasado de ser una ilusión a una imposición.
Así que esto tiene que cambiar. Y los cambios no pueden ser graduales.
A partir de ahora, traslado todos los contenidos de esta web a DDT. No tiene sentido separar reseñas, de noticias, novedades y agenda. Todo lo que hasta ahora venía apareciendo aquí pasa por tanto a DDT, con el apoyo de una web como la de EL PAÍS. Creo que es mucho más lógico y razonable, en la línea de normalización que siempre he defendido.
La Cárcel de Papel se queda convertida de nuevo en mi feudo particular, en un lugar donde sólo habrá opinión y reflexión. Algo que ya anuncié en su día pero que ahora ya es decisión firme. Aunque la cosa cambiará profundamente en unos meses: el quinto aniversario de La Cárcel será el momento de dar a conocer un proyecto largamente acariciado y que creo que, por fin, es el momento de acometer. Sólo os puedo decir que dejaré atrás el concepto de blog. Y hasta ahí puedo contar.
Mientras tanto, encontraréis por aquí pajas mentales y reflexiones, no tengo muy claro si diariamente o de vez en cuando, a la vez que muchos ensayos para el futuro, comenzando por el microblogging, pequeñas y minúsculas entradas con el fin de provocar comentarios.
Cinco años, casi tres millones y medio de visitantes únicos… Y esto no ha hecho más que comenzar. :)