¿Tebeo=libro?

El comienzo del Liber fue recibido por EL PAÍS con un claro titular: “EL ALUD DE NOVEDADES DESBORDA LAS LIBRERÍAS“. Una noticia que acaba de remarcar tirafrutas porque supongo que pensó lo mismo que yo al verla: “Vaya, igual que con los tebeos”. Una idea que se afirmaba con el subtitular, que afirmaba “La vida de un libro en las tiendas se acorta, y uno de cada tres ejemplares editados se devuelve”.
Sin embargo, reflexionando un poco sobre el tema, creo que esa idea inicial es incorrecta y que la conclusión más lógica es precisamente la contraria: “Vaya, los tebeos se parecen cada vez más a los libros”. Aunque el recientemente aparecido Informe sobre el comercio interior del libro del año 2006 que elabora la Federación de Gremios de Editores sigue cayendo en los mismos errores de siempre, infravalorando las cifras reales de negocio del tebeo en España (sólo hay que ver que indica que se han editado unos 1200 títulos, cuando el listado de Ficomic de novedades de ese mismo año ¡casi asciende a las 2500!), sólo hace falta echar un vistazo a los números de literatura para comprobar que el tebeo se está comportando desde el punto de vista industrial como el libro, a una especie de escala reducida. El ítem “Literatura” del informe recoge que se editaron unos 14.000 títulos distintos, con una tirada media de 6000 ejemplares, una cifra excepcionalmente alta habida cuenta de que hay un buen grupo de libros que este año han superado los 100.000 ejemplares de ventas, es fácil concluir que las ventas medias de un alto porcentaje de esos 14.000 títulos superan con dificultad el margen de 1000-2000 ejemplares. De hecho, sólo considerando que un 5% de esos libros son los que han superado la barrera de los 50.000 ejemplares, la cifra media de ventas baja a la mitad. El panorama es evidente: el mercado del libro en España está constituido por un mayoritario grupo de títulos que a duras penas superan los 2000 ejemplares de ventas, soportados por un minoritario número de títulos “superventas”. Un escenario que es prácticamente idéntico en el mercado del tebeo: de los 2500 títulos, los que superan los 20-25.000 ejemplares son tan sólo un selectísimo grupo (Mortadelo, Big in Japan, Naruto, V de Vendetta…), mientras que la gran mayoría se mueve en cifras de ventas muy por debajo. Si mantenemos la proporción 1:25 de la literatura, la gran mayoría de tebeos se moverían en ventas sobre los 1000 ejemplares. Lo que no parece muy alejado de la realidad, conociendo algunas cifras de ventas.
Al igual que en el libro, el tebeo está también sometido a una rapidísima rotación de títulos, que obliga a las librerías a la práctica inexistencia de los stocks, convertidas en mero soporte de novedades y castigadas a la tiranía de la devolución rápida. Se pierde el concepto de librería clásica, con un amplio stock y que permite “perderse” por sus estanterías. En el fondo, una proyección de lo que está ocurriendo en casi todos los sectores comerciales: la mejora de los canales de distribución hace que sea prácticamente inútil el stock. El problema es evidente: el filtro para la compra de un libro no lo pone el comprador, sino el librero, que debe soportar además de esta responsabilidad la carga económica de las peticiones de libros/tebeos por anticipado y entrando muchas veces en un círculo vicioso de peticiones y devoluciones (hay librerías que, tras un fracaso en la petición anticipada de tebeos, deben recurrir a devoluciones masivas para poder equilibrar sus números).
La diferencia fundamental sigue siendo la mayoritaria presencia de autores españoles en las listas de libros más vendidos. De los 10 títulos más vendidos del 2006, cuatro son de autores españoles, manteniéndose una proporción muy parecida si aumentamos la lista. Sin embargo, en la lista de tebeos más vendidos del 2006, de existir, está claro que sólo tendríamos un par de nombres españoles en la lista: los autores de Big in Japan y el sempiterno Francisco Ibáñez (y, quizás, Purita Campos). Una diferencia derivada de un dato en el que tebeo y libro siguen siendo radicalmente distintos: el porcentaje de títulos editados de autores españoles. Aunque, paradójicamente, es evidente que pese a las ventas mucho mayores, la cantidad de autores de literatura que puede vivir de las ventas de sus libros es ínfima. De hecho, para que un autor de libros pueda entrar dentro de la categoría de mileurista con las ventas de su obra debe superar la barrera de 12.000 ejemplares anuales vendidos (suponiendo el precio medio de 10EUROS que da el informe de la FEGE), una cifra sólo superada por apenas un puñado, muy alejada de las millonarias ventas de autores como Pérez-Reverte, Ruiz Zafón, etc. Igualito, igualito, que en los tebeos, donde el único autor que tiene ventas millonarias es Ibáñez y el resto malvive como puede.
En cualquier caso, esa equiparación entre tebeo y libro parece una constatación más de la “normalización” que está sufriendo la historieta.