De Aponscalipsis y otras formas del fin del mundo

Bueno, ya es definitivo: el lunes se lanzan los IV Premios de La Cárcel de Papel. Ya está todo preparado y sólo falta colgar la página. Atentos a vuestro cárcel-canal preferido. Lo único que espero es que no se vuelvan a dar aponscalipsis y demás y la gente se lo tome como lo que es: un simple juego para que todos nos divertamos.
Pero esto del dichoso Apocalipsis en sus diferentes formas me viene al pelo para hablar de los rumores que se están moviendo en las últimas semanas en el mundillo del tebeo. Ya lo comentaba Pedro hace unos días, pero es que la cosa está absolutamente desatada: rumores sobre casi todo: pérdidas de derechos, cierres editoriales, ventas, compras, peleas, amoríos y todo tipo de salsa rosa posible. Rumores que son como bolas de nieve que van creciendo y terminan de las maneras más increíbles, rozando el anuncio de la llegada de los terribles cuatro jinetes. Y como servidor se supone que lo sabe todo, a poco que mi móvil no ha sufrido un colapso por recalentamiento brutal, porque muchos son los que me han llamado inquiriéndome sobre los supuestos rumores, pero lo más alucinante es que cuando confesaba mi desconocimiento y escepticismo, la respuesta era del estilo: “tú sabes más de lo que dices, pero te quieres guardar la exclusiva”.
No voy a negarlo, se mucho más de lo que digo, es cierto, pero en este caso el no decirlo es porque, sinceramente, creo que muchos de esos rumores no sólo no están confirmados, sino que son falsos. Se ha rumoreado, por ejemplo, que la situación de Planeta DeAgostini es insostenible y que podría cerrar en breve. Un rumor que me ha llegado en todas la versiones posibles habidas y por haber, desde la desaparición de la sección editorial hasta que no sólo no pasa nada sino que es un rumor lanzado por la propia editorial para encubrir una expansión.
Y no sólo de Planeta, los rumores llegan prácticamente de todas las editoriales, algunos más probables, otro menos, pero lo seguro es que se ha desatado la veda del rumor. Llega un momento en que parece que el lector está más interesado en los intríngulis editoriales que en los propios tebeos que editan. Desata más polvareda y comentarios el cambio de derechos de una editorial que las ventas que luego tendrá.
No me cabe duda que el panorama editorial del tebeo cambiará radicalmente a corto plazo y que el escenario y equilibrio editorial en pocos años puede totalmente distinto. Es un resultado lógico y normal derivado del indudable movimiento de crecimiento que se está dando en el mercado. Eso es lo que realmente está cambiando.
Porque seamos claros: ya no es posible un “Planeta Doomsday” como se vaticinaba hace años (básicamente, que si PdA desaparecía, al perder las librerías la venta fundamental que es Marvel, se hundía el circuito de librerías y eso arrastraba detrás a todas las pequeñas). La diversificación del mercado ha uniformizado las editoriales de historieta y las ventas se han distribuido. Ya no se puede hablar de prevalencia de editoriales, sino de éxitos de determinadas obras que permiten que la editorial se mantenga. Con matices, ya no vende el sello, sino la obra, lo que favorece que la desaparición de una gran editorial sólo suponga un reequilibrio. Si como se dice en los rumores, PdA perdiese los derechos de DC, sólo sería cuestión de meses que otra editorial los tomase, como ya pasó en el caso de Marvel, donde ni siquiera hubo problemas de continuidad: las colecciones siguieron saliendo de un mes al siguiente.
Personalmente, creo que la gran revolución no será el que una u otra editorial consolidada desaparezca, sino la entrada de grandes monstruos editoriales multinacionales en el panorama de la edición de tebeos en España. Con el tímido intento de entrada de Alfaguara y Random House- Mondadori, se abre la veda del mercado español de tebeos para las grandes empresas de edición, verdaderos gigantes que hacen palidecer a cualquiera de las editoriales consideradas como “grandes” dentro del mundo del tebeo. Una entrada que, además, no pasará desapercibida a las multinacionales del tebeo: ¿cuánto aguantará el mercado español sin que las editoriales francesas o americanas, por qué no- entren a saco en este mercado? Con la globalización, para Dargaud, Casterman o Soleil entrar en España supone sólo poner una oficina desde donde contactar con distribuidores. Es más en algunos de esos casos, la edición se hace desde España a través de editoriales españolas que se encargan del “packaging” de sus productos. ¿Qué sentido tiene vender unos derechos cuando se puede hacer una edición directamente en castellano y distribuirla desde Francia? Incluso más fácil: pueden comprar directamente una editorial en España y utilizarla de plataforma de lanzamiento. Recordemos que ya tienen un precedente con Glénat (aunque, realmente, funcione como una editorial autónoma que publica obras de otras editoriales francesas y producción propia, no es una simple filial). Si estas editoriales entran, tienen además en algunos casos el apoyo de grandes grupos ya instalados en nuestro país y con presencia en todos los canales de distribución, como Hachette.
Éste es, a mi entender, el verdadero cambio que va a sufrir el tebeo en España en los próximos años y que puede suponer un vuelco brutal del escenario: ¿podrán las pequeñas editoriales competir contra estos grandes grupos? Si su trabajo se fundamenta en la producción propia, seguramente sí, pero si se basan en la compra de derechos, difícilmente podrán enfrentarse con editoriales que pueden permitirse el lujo de hacer inversiones a largo plazo.
¿Seguiremos hablando de Planeta, Panini, Norma, La Cúpula o Astiberri en unos años?
¿O hablaremos de Random House, Alfaguara, Dargaud, Soleil y DC?
La globalización mezclada a partes iguales con la “normalización” del mercado del tebeo puede llevar a estas cosas, amigos.