Inundado

Me llega por fin la nueva edición de Flood! de Eric Drooker, un libro esperado por sus copiosas críticas positivas, pero del que apenas sabía nada más que algunos trabajos del autor en el New Yorker. Lo poco (poquísimo) que había visto me había puesto en guardia, ya que me parecía más próximo a la ilustración que a la historieta. Un error de apreciación garrafal que se desmonta nada más abrir la primera página, porque Drooker hace bastante más que una historieta: realiza un extraordinario ensayo sobre la secuencia gráfica combinado con un ejercicio de expresionismo brillante y emocionante. Las tres historias que incluye el libro recientemente editado por Dark Horse son un ejemplo de poesía visual desbordante donde forma y fondo se unen sin solución de continuidad, estructurando un discurso único donde uno no tiene sentido sin el otro. Home, la primera de las historias que incluye este libro, nos conecta automáticamente con la obra de Masereel, no sólo a nivel gráfico, sino temático. Drooker juega, al igual que el belga, con la ilustración a toda página como unidad secuencial narrativa, donde el contraste de blanco y negro, simulando el grabado en madera, genera imágenes poderosas y rotundas, a partir de las cuales el dibujante estructurará una composición simbólica que va tomando el protagonismo de su alegato gráfico. Un tema sencillo, que recuerda de nuevo a la preocupación social de la obra de Masereel: un hombre que pierde su trabajo y ve cómo su vida va desembocando en una espiral descendente, narrado incluso como una concatenación de tópicos que me atrevería a calificar de simples, pero que en manos de Drooker logran articular una fuerza extraña y absorbente. La figura del protagonista, casi siempre presentada de forma lateral, en actitud de andar, va disolviéndose mientras el número de viñetas por página se multiplica. Su perfil egipcio se va convirtiendo en el único referente, logrando una perfecta metáfora del movimiento continuo del que no tiene más futuro que seguir vagando, pero perdido en una inmensidad de pequeñas viñetas donde la individualidad se ha perdido.
Esa utilización del simbolismo, tan propia de la obra de Masereel, se multiplicará en L, donde ya Drooker se deja llevar totalmente por el impulso poético, describiendo una bajada al metro como una especie de particular descenso a los infiernos. Fuerza desbocada donde cada página adquiere personalidad propia, pero que logra entroncarse perfectamente con la anterior para lograr un hipnótico efecto de progresión.

Pero, sin duda, el plato fuerte llegará con Flood!, una compleja composición donde lenguaje, historia y autor se confunden en una especie de intrincado laberinto metalingüístico donde todo se mezcla. Una ciudad omnipresente y obsesiva, un dibujante que descubre fascinado que su obra toma vida, un delirio de imaginación donde las viñetas se tornan en realidad y crean su propio flujo vital. La inundación del título toma forma de imágenes desbocadas que rompen los límites de la viñeta para llegar al mundo real como un torrente incontenible de ideas. Conceptos en mutación continuada, que se inician con un homenaje urbano y terminan con la propia evolución de la historia de la sociedad, con escenas que evocan el enfrentamiento entre la historia del inviduo frente a la de la colectividad, pero que terminarán abocados a un bíblico e irónico final.

Una obra interesantísima, que aumenta su atractivo cuando conocemos que Drooker la creó en 1992, a lo largo de casi seis años de trabajo, lo que la convierte en un paradigma de su propia evolución creativa.
¿Alguien se atreverá a editarla en castellano? (es fácil, es una obra muda, poco trabajo requiere…)
Enlaces:
Página web de Eric Drooker.