Estulticia editorial

Es cierto que, de un tiempo a esta parte, los errores editoriales se están convirtiendo en costumbre en nuestra país. Sobre todo en algunas editoriales que todos conocemos, que son capaces de acumular errores sin el más mínimo propósito de enmienda. Errar es humano, lo sabemos y hay que ser tolerantes con los pecados de los demás, pero llega un momento que el vaso de la tolerancia está tan lleno que uno empieza a pensar si no estará haciendo el primo. Hasta aquí, el razonamiento no es nuevo y lo podéis encontrar calcado en multitud de blogs sobre tebeos. Vale.
Sin embargo, la razón del post es para traeros un consuelo digno del dicho “mal de muchos, consuelo de idiotas”, uséase y al caso: “todavía puede ser peor…“, leído esto, si me permitís, con cierto retintín y música de Poltergeist cuando la niña anuncia la llegada de los malísimo espíritus. Aunque parezca increíble, hay editoriales que lo hacen todavía peor. Y con nombre y apellidos: la editorial americana Checker. Servidor es de los que está sufriendo puntualmente cada nueva entrega de los Early Works de Winsor McKay como una mezcla masoquista entre una extracción dentaria sin anestesia con un ataque nefrítico mientras redactas el impuesto de la renta. Y mira que, pese a todo, me estaba ya yo acostumbrando a la calidad ínfima en las reproducciones, que ni fotocopias oigan, de fax y antiguo como mucho, el orden aleatorio de las reproducciones, los tamaños caprichosos o las imágenes empastadas hasta la más siniestra negritud… (marca de la casa, recuérdese el Supreme escaneado con papel de calco que publicaron) Debe ser cosa del umbral de dolor, que va aumentando sin que uno se aperciba, siempre con una gotitas de autoengaño piadoso. “Es que es la única forma de tener este material”, pensaba yo y me justificaba ante mi librero, que cada vez que me llevaba uno de los libros me miraba ya casi compasivamente.
Pero lo del último número ya es simple y pura estulticia editorial, pero de la gigantesca, inmensa, colosal e inmarcesible. Me explico: este número incluye bocetos de la maravillosa animación de Gertie el dinosaurio. Bocetos de bastante calidad para lo que es habitual en Checker, lo que hubiera significado un agradable y sorprendente oasis de calidad reproductiva de no ser porque alguno de los editores tuvo en esos momentos algún tipo de inhibición de las sinapsis neuronales y decidió que semejantes bellezas merecían ir a lo grande: a doble página en un grueso tomo. Fascinante. Una maravillosa decisión que permite tener un montón de planchas de Gertie de las que es imposible ver la parte central. Parte central que, curiosamente y debido a ser una animación, tiene todo el foco de la acción.
Verbigracia:

Pa’abernos matao, que decía aquél.
Menos mal que, por lo menos, se puede seguir disfrutando de la animación gracias a internet… (la calidad de YouTube es muy mala, pero si buscáis por emule y demás, encontraréis versiones muy aceptables).