Lujo asiático…

Repuesto ya del trauma infantil del cierre del DDT, me dedico estos días a lo que uno se debe dedicar estos días, a saber y por orden de importancia: ejercicios de dilatación extrema de la cavidad estomacal por ingesta masiva de polvorones y turrones; desarrollo de la capacidad de abstracción autohipnótica durante largos periodos (erróneamente denominado por algunos como siestas de más de dos horas) y, sobre todo y ante todo, a la disminución de la inmensa pila de tebeos que se había acumulado en estos meses de histeria variada.
Lo curioso es que en esa inmensa pila abundan ediciones especiales lujosísimas y espectaculares, desde las ediciones de Peter Maresca de Gasoline Alley o Little Sammy Sneeze al Black Dossier de Alan Moore (impresionante, el próximo post lo dedicaré a este maravilloso metatebeo). Una costumbre que se ha puesto de moda y a la que no está siendo ajena el mercado español, donde la editorial Norma continúa con la costumbre iniciada el año pasado y aprovecha la campaña navideña de regalo compulsivo para sacar una impresionante y maravillosa edición de lujo de La balada del mar salado, de Hugo Pratt.
Un libro maravillloso, que reproduce los originales de la obra a su tamaño real, permitiendo encontrar matices y texturas nunca antes vistas en esta genial obra de Pratt. Es verdad que aquí se podría iniciar un razonable debate sobre si la reproducción de los originales (e incluso la simple exposición) tiene sentido en un arte que está pensado para ser reproducido. Las aguadas de Pratt son preciosas y permiten llegar a detalles que no se habían percibido nunca, pero cuando lo hizo, tenía pleno conocimiento de que se perderían en la reproducción. A diferencia del pintor, que realiza una obra única que está pensada para ser expuesta, el autor de historieta crea un original que, en teoría, nunca verá la luz. De hecho, no son pocos los autores que tienen originales realemente “guarros”, llenos de retoques, correcciones, manchas, etc… que desaparecen por arte de magia en su paso por la fotomecánica. Sin embargo, y aceptando todos los peros que se quieran poner, lo cierto es que la edición de Norma abre nuevas perspectivas a la mítica obra de Pratt. Las gradaciones que introducen las aguadas consiguen que la atmósfera de la obra, de por sí ya mágica, gane en expresividad, consiguiendo que ese halo de aventura romántica que siempre ha envuelto a Corto Maltés se acentúe.
Una experiencia orgiástica para cualquier aficionado a Corto que me lleva a otro razonamiento sobre la aparición de este tipo de obras de elevadísimo precio en el mercado español, que sólo puede atender a dos motivos bien diferenciados: a) que el mercado español del tebeo realmente esté aumentando y que ya exista espacio para este tipo de ediciones “especiales” que complementan a las ya existentes y son ideales para estas fechas o, b) que en el mundo del tebeo hispano existen frikis con tal compulsión compradora que serían capaces de quitarles los potitos a sus hijos con tal de comprarse estas ediciones. Servidor es muy consciente de estar en el segundo grupo (sin más que cambiar los potitos por las latitas de mis gatitos), pero también tengo claro que nuestro número no es suficiente para sostener un mercado estable de estas ediciones, aunque sean anuales. Ergo la conclusión parece lógica: es más que posible que el mercado del tebeo en España esté en crecimiento. En cualquier caso, todos contentos, porque si esta conclusión es cierta, maravilloso y genial. Y si no, pues tamboén, porque el rato que nos estamos pasando los obsesos del tebeo es impagable.
Eso sí, en este último caso, posiblemente ni hijos ni gatos piensen lo mismo…
P.D.1 : Mañana, Black Dossier.
P.D.2 : ¿Qué os parece lo de poner las novedades y agenda en un miniblog ahí a la derecha?