El amigo Paul

paul.jpgA estas alturas, leer una nueva entrega de Paul, la serie pseudobiográfica de Michael Rabagliati, es como si quedaras a comer con un amigo de toda la vida. Con esas personas que te unen una amistad a prueba de distancia y tiempo, con los que te gusta volver a quedar sin plazos. Con los que quieres hablar y que te cuenten qué ha sido de su vida. Que intercalen las anécdotas de su día a día con comentarios intrascendentes, con chorradas sobre política o la última película que han visto, pero también con recuerdos, con esos momentos que vivimos juntos y que forjaron la amistad. Paul es un amigo con el que hemos vivido su infancia y juventud, del que supimos de su primer amor en complicidad y que ahora nos habla de los problemas que está teniendo para poder tener hijos.
En cada nueva entrega de Paul, Rabagliati ha ido mejorando poco a poco su discurso, pasando de una obra agradable, puramente descriptiva, como era Paul in the country a este Paul goes fishing donde demuestra una especial sensibilidad para que su historia particular sea un perfecto trampolín para reflexionar sobre diferentes aspectos de la vida, en este caso, centrándose en la paternidad. Algo tan sencillo como unas vacaciones pescando en compañía de amigos, es la excusa perfecta para ir engranando poco a poco diferentes historias que le permitirán hilvanar una lúcida reflexión sobre el significado de tener un hijo, sobre la trascendencia de la decisión en la relación de pareja. Rabiaglati ha llegado a una especial habilidad para concatenar diferentes historias, para entroncar los flashbacks dentro de su relato y conseguir un fluir único de la lectura, perfectamente estructurado, con una definición casi perfecta de secundarios, que apoyan perfectamente al protagonista, consiguiendo el balance adecuado para la narración. Su estilo de trazo limpio, sencillo y depurado, acompaña a la historia con la misma delicadeza que ésta transcurre, con una composición y puesta en escena aparentemente sencilla, pero que ha evolucionado en cada álbum hasta conseguir ese ideal de narrativa transparente, que llega al lector en volandas sin que éste se de cuenta.
De momento, en España sólo se ha publicado Paul va a trabajar este verano, por la editorial Fulgencio Pimentel, pero quedan todavía inéditos Paul in the country, Paul moves out y este Paul goes fishing, editados todos con calidad y cudiado por la canadiense Drawn & Quaterly.
Una obra y un autor en constante crecimiento y evolución, de exquisita sensibilidad, que merece ser conocida en castellano. (3+)

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