Indignante II (o Joyas Literarias Juveniles III)

Hace ahora justo un año, me declaraba indignado por la edición que había hecho Ediciones B de los clásicos del TBO en la edición El TBO de siempre.
Hoy podría repetir punto por punto los argumentos dados para esa edición para el primer volumen recopilatorio de Joyas Literarias Juveniles que acaba de llegar a las librerías. Ediciones B ha cuidado exquisitamente el continente, con una cuidada portada con barniz mate y brillante, tapa dura, buen papel… Exquisito papel de celofán para, como ya viene siendo por desgracia habitual, un desastre interior.
Se podría argumentar que el terrible coloreado y la rotulación mecánica forman parte del concepto de edición facsímil. Puedo aceptarlo rechinando los dientes. Pero la falta de escrúpulos a la hora de tratar el material y, sobre todo, a los autores, sigue siendo simplemente vergonzosa. Se incluyen seis cuadernillos dedicados a Julio Verne, pero sólo se indica la autoría de guiones y dibujo en un pequeño apartado de créditos de forma génerica. Los lectores deben decidir qué dibujo cada autor. ¿Tanto costaba incluir un pequeño índice en el que constase la autoría de cada historia? Y, por supuesto, se obvia la autoría de la portada de Antonio Bernal. No es sólo que en el recopilatorio se hayan perdido sus maravillosas portadas, es que, para colmo, la única que aparece ni siquiera viene acreditada.
Es muy triste que una editorial del bagaje de Ediciones B, que está tratando lo que sin duda se puede calificar como el fondo cultural y artístico más importante de nuestro país, lo denigre de forma sistemática. En una edición de estas características, supuestamente destinada a coleccionistas y nostálgicos, ¿era tan difícil hacer las cosas bien?
Como ya digo, puedo aceptar como parte de la edición facsimil el que se repitan las condiciones técnicas de color y rotulado pero, ¿no se podía haber buscado mejorar la calidad de impresión?¿No era posible mejorar los materiales originales de reproducción? Aun cuando el criterio de la recopilación sea el de reunir obras de un mismo autor, ¿no se podría haber elegido obras más coincidentes? En el caso del volumen de Verne, se podía fácilmente haber elegido reunir las obras más fantásticas, las aventureras… Pero no, simplemente, se cogen seis al azar. Se podría haber incluido un pequeño artículo sobre la importancia de estas adaptaciones (por favor, que Antoni Guiral ha estado trabajando en la historia de Bruguera y podría haber hecho un artículo simplemente perfecto), o sobre el autor de las adaptaciones (pues no hubiese quedado bien un articulito sobre Julio Verne en este volumen)… Pero, por desgracia, lo que se tiene es una sensación de dejadez absoluta, de que todo vale con tal de colar una edición que será comprada sin miramientos.
Aunque, pese a todos los peros que se le puedan poner, lo más triste sigue siendo el olvido total de los autores. Una maravillosa oportunidad de reivindicar y reconocer la importancia de los autores de esta editorial, se convierte en un nuevo agravio a la memoria y trabajo de estos artistas, sin los que el éxito de la editorial hubiera sido imposible.

Por si a alguien le interesa, la autoría de las aventuras incluídas en este primer volumen es la siguiente:

20.000 leguas de viaje submarino: Cassarel (G), Vicente Torregrosa (D), Antonio Bernal (P)
Los hijos del Capitán Grant: Cassarel (G), Vicente Torregrosa (D), Antonio Bernal (P)
La isla misteriosa: Cassarel (G), Vicente Torregrosa (D), Antonio Bernal (P)
La vuelta al mundo en 80 días: Alberto Cuevas Hortelano (G), Vicente Torregrosa (D), Antonio Bernal (P)
Viaje a la Luna: Cassarel (G), Alfonso Cerón (D), Antonio Bernal (P)
Las aventuras de César Cascabel: Cassarel (G), Alfonso Cerón (D), Antonio Bernal (P)
(G: guión, D: dibujo, P: portada)
Cassarel y Alberto Cuevas son pseudónimos de José Antonio Vidal Sales

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