La diferencia entre el manga y el cómic occidental

A veces es muy complicado, por no decir imposible, explicar qué es la narrativa de la historieta. Un conjunto de recursos no escritos que engloban todo aquello usado para conseguir una contar algo visualmente: desde la composición hasta la puesta en escena, pasando por el estilo gráfico, la disposición de los bocadillos en las viñetas, el ritmo de las escenas y llegando hasta el uso de la tipografía o de los propios textos.  Una complejidad que, paradójicamente, deriva muchas veces en la simplificación extrema, confundiendo narrativa sólo con la composición de página o sólo con el guión.

Esta dificultad encuentra un claro ejemplo cuando intentamos explicar las diferencias entre el manga y el cómic occidental, mucho más profundas que la típica y reduccionista explicación de los ojos grandes o las líneas cinéticas. Una explicación costosa recurriendo tan sólo a las palabras, pero que queda evidenciada si aplicamos el famoso dicho de “más vale una imagen que 1000 palabras”. Que no es fácil de aplicar, todo sea dicho, porque es difícil encontrar ejemplos tan buenos como el hallado por inquilino: la comparación entre la versión americana y japonesa de la adaptación al cómic de la serie de películas de Star Wars. En una larga comparación, se puede entender la profunda diferencia de concepción narrativa entre el tebeo americano y el japonés (sobre todo, previo a su retroalimentación de los 90), uno más cercano a la narrativa cinematográfica, otro que busca más el impacto visual. Diferencias que engloban además, condicionante sociales, formato, número de páginas, colores, etc. y que añade parámetros a la definición de narrativa.

Una comparativa muy interesante, casi didáctica, y que permite sacar muchas conclusiones.

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