Zombis a la catalana

La verdad es que los amantes del género de zombis no hemos tenido demasiadas buenas experiencias con los tebeos. Excepción hecha de Robert Kirkman y sus Muertos Vivientes o Marvel Zombies, en general el paso de nuestros queridos trozos de carne putefracta andante es olvidable, por no decir directamente que casi siempre son tebeos pésimos o malísimos. Por eso, un tebeo como Zombiosis representa una sorpresa agradabilísima, en el que Guillem Bayarri y A. L. Llassans desarrollan una propuesta fresca y diferente, que bebe de fuentes tan diversas como el propio Kirkman, las nuevas películas de género de Snyder, Boyle o Fresnadillo y el Apocalipsis Zombie de Manuel Loureiro. Un tebeo cuya acción se sitúa en el Alto Aragón español, en el que los autores simplemente intentan trasladar lo que significaría una invasión de muertos vivientes. Aunque la propuesta recuerda muchísimo a la famosa web-novela de Loureiro, los autores consiguen darle personalidad propia acercándose más al modelo de Kirkman, intentando analizar más las relaciones entre los personajes y las reacciones ante situaciones límite. Lo hacen con desvergüenza, jugando con muy bien con las características propias del habitante de la piel de toro, sabiendo partir de los tópicos para llegar a situaciones muy reconocibles en este país nuestro (a destacar el brillante juego de idiomas, con un uso casi indistinto del catalán –que es, en principio, la lengua principal del álbum-, castellano y francés). Quizás el único problema que se le pueda poner es al dibujo, quizás excesivamente sencillo –y en algunos momentos bisoño- para un tebeo de estas características, pero que no deja de darle al tebeo un curioso contraste entre lo naif de su aspecto y la dureza del argumento y situaciones que propone.
Recomendado para todos los aficionados al género (el tebeo está en catalán, aunque se utiliza en muchas partes el castellano y el francés, según dónde estén sus protagonistas). (1+)

ENLACES
Entrevista a los autores en la web de Glénat: 1 y 2

Verdes contra amarillos

Geoff Johns es uno de esos guionistas que entiende perfectamente lo que es un tebeo de superhéroes. Sus tebeos (ya sea Flash, JSA, Green Lantern o ahora con Booster Gold) cumplen lo que debería ser una máxima obligada de obligado cumplimiento en el mainstream: entretener. Y lo hace sin ambiciones desmedidas, sin intentos de revolucionar el género ni de demostrar que es el mejor escritor de la historia, usando tan sólo tres ingredientes: oficio, respeto al lector y conocimiento del género. La Guerra de los Sinestro Corps es un excelente ejemplo de estas tres máximas: un tebeo que sólo busca contagiar al lector de un sentido épico extremo, con luchas impresionantes, héroes íntegros –pero con una pincelada de comedida humanidad- y villanos tremendamente malos. Ingredientes mínimos, engarzados en una historia que no esconde más vericuetos de los previsibles y que evita en todo momento la complejidad, para lograr un efecto tan simple como efectivo: recuperar para el género el sentido del espectáculo. Aunque pueda ser imposible competir con el realismo y grandiosidad actual que escupen los ordenadores de Hollywood, Johns sabe que los tebeos siguen reteniendo esa capacidad de dejar volar la imaginación del lector que una película jamás podrá lograr. Y él sabe cómo utilizar esa habilidad, buscando el guiño cómplice en un lector que conoce bien, como él, la historia del universo DC y quiere dejarse llevar por un guionista que no lo ve como un número más de las cifras del departamento de marketing. Acompañado de los más que correctos Ivan Reis y Ethan van Sciver, el tebeo logra en todo momento esa sensación de hiperbólica exageración galáctica tan adecuada a los Green Lantern, a la que sólo le faltaría una banda sonora de trompetas y fanfarrias de John Williams.
Ni es una obra maestra, ni lo busca, ni falta que le hace: es un tebeo de superhéroes bien hecho, que sólo busca que el lector se pase un buen rato sin necesidad de demostrarle a cada página que está leyendo una profunda historia para adultos. Y lo logra.
Para leer con muchas palomitas (1+).
(Reseña hecha sobre la edición americana de la serie, se agradecen opiniones sobre la edición de Planeta DeAgostini)

Comunicado de la AACE sobre el Premio Nacional de Cómic de Cataluña

Otra vez excluidos…

No hay nada más curioso que se otorgue un premio a un sector de la población y que nadie de ese sector forme parte del jurado. Normalmente los premios de la Academia del Cine son concedidos por un jurado compuesto por miembros de la profesión, que son los que más pueden conocer las habilidades o carencias de los nominados.

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