Verdes contra amarillos

Geoff Johns es uno de esos guionistas que entiende perfectamente lo que es un tebeo de superhéroes. Sus tebeos (ya sea Flash, JSA, Green Lantern o ahora con Booster Gold) cumplen lo que debería ser una máxima obligada de obligado cumplimiento en el mainstream: entretener. Y lo hace sin ambiciones desmedidas, sin intentos de revolucionar el género ni de demostrar que es el mejor escritor de la historia, usando tan sólo tres ingredientes: oficio, respeto al lector y conocimiento del género. La Guerra de los Sinestro Corps es un excelente ejemplo de estas tres máximas: un tebeo que sólo busca contagiar al lector de un sentido épico extremo, con luchas impresionantes, héroes íntegros –pero con una pincelada de comedida humanidad- y villanos tremendamente malos. Ingredientes mínimos, engarzados en una historia que no esconde más vericuetos de los previsibles y que evita en todo momento la complejidad, para lograr un efecto tan simple como efectivo: recuperar para el género el sentido del espectáculo. Aunque pueda ser imposible competir con el realismo y grandiosidad actual que escupen los ordenadores de Hollywood, Johns sabe que los tebeos siguen reteniendo esa capacidad de dejar volar la imaginación del lector que una película jamás podrá lograr. Y él sabe cómo utilizar esa habilidad, buscando el guiño cómplice en un lector que conoce bien, como él, la historia del universo DC y quiere dejarse llevar por un guionista que no lo ve como un número más de las cifras del departamento de marketing. Acompañado de los más que correctos Ivan Reis y Ethan van Sciver, el tebeo logra en todo momento esa sensación de hiperbólica exageración galáctica tan adecuada a los Green Lantern, a la que sólo le faltaría una banda sonora de trompetas y fanfarrias de John Williams.
Ni es una obra maestra, ni lo busca, ni falta que le hace: es un tebeo de superhéroes bien hecho, que sólo busca que el lector se pase un buen rato sin necesidad de demostrarle a cada página que está leyendo una profunda historia para adultos. Y lo logra.
Para leer con muchas palomitas (1+).
(Reseña hecha sobre la edición americana de la serie, se agradecen opiniones sobre la edición de Planeta DeAgostini)

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