El eclipse del imperio americano

Pese a que Fane y Jim aseguren que su referente directo es la novel de Frédéric Beigbeder, El amor dura tres años, la realidad es que Pequeños Eclipses entronca perfectamente con esa especie de subgénero cinematógrafico nunca reconocido que podría resumirse en “grupo de amigos que se reúnen en una casa para hablar de todo”. Un género poco habitual en el tebeo (en este momento me viene a la memoria Quelques Jours Avec Un Menteur de Davodeau) y que suele referir siempre a Lawrence Kasdan y su Reencuentro como punto de partida, para llegar a Los amigos de Peter de Kenneth Branagh como ejemplo más conocido. Personalmente, yo pondría en el altar de este tema a la maravillosa e insuperable El ángel exterminador, de Buñuel, pero entiendo que quizás no es exactamente lo mismo, por lo que me parece que la película que mejor ha representado y más jugo ha sacado de esta excusa argumental es la también impresionante El declive del imperio americano, de Denys Arcand. Una película que, además, resulta referente directo e ineludible de la obra de Fane y Jim: en la cinta canadiense un grupo de ocho amigos, cuatro mujeres y cuatro hombres, uno de ellos homosexual, se reúne en una casa de campo un fin de semana para comer y hablar de lo divino y lo humano. En este tebeo, tres mujeres y tres hombres, uno de ellos gay, pasan unos días de vacaciones en una casa de campo para poder ver un eclipse de sol. Poco a poco, iremos conociendo a los personajes y sus relaciones personales, que irán derivando poco a poco hacia una radiografía de la pareja, con no pocas citas a la obra de Arcand y un hilo conductor común: la decadencia del amor.
Una serie de coincidencias que, afortunadamente, se quedan tan sólo en influencias evidentes y que no enturbian el buen sabor de boca que deja Pequeños eclipses. A lo largo del libro, los autores, que han trabajado conjuntamente guión y dibujo, van demostrando que dominan perfectamente las riendas de la historia, con una cuidada introducción de la psicología de los personajes que nos irá preparando perfectamente para su posterior disección. Y aciertan plenamente en la elección de los personajes, que le proporcionan un amplio abanico de situaciones vitales. La pareja estable que tiene problemas por la aparición de una tercera que también estará en la casa; el padre y esposo ejemplar que decide tener una aventura con una jovencita junto a sus amigos, el gay que cumple los tópicos de buen amigo de las mujeres muy a su pesar… Puntos de partida que se enfrentarán entre sí y que irán conduciendo a largas discusiones y charlas donde los sentimientos irán saliendo a la luz y permitirán un agudo análisis de la amistad y el amor. El cuidado y excelente guión de Fane y Jim construye diálogos brillantes, que no se pierden en las frases grandilocuentes y logran una sensación inesperada de naturalidad y realismo, de estar realmente ante la discusión de un grupo de amigos, sin evitar acertadas pinceladas de humor que sirven de puntos de descanso para el lector.
Pero un guión tan interesante tiene un problema: al estar basado fundamentalmente en los diálogos, precisa de una cuidada puesta en escena para no aburrir al lector/espectador. Y hay que reconocer que Fane y Jim bordan este apartado: consiguen mantener un excelente ritmo con una cuidada planificación, tan aparentemente simple como compleja, que logra pasar de forma casi inadvertida pero consiguiendo simultáneamente que larguísimas escenas de diálogos no aparezcan como pesadas o monótonas.
Un extraordinario tebeo que no debería pasar desapercibido. (4-)

Enlaces:

Entrevista con los autores

Vídeo de fane y Jim hablando de su obra.

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