Bru & Philips

Habituados al espléndido dúo formado por Sean Philips y Ed Brubaker, resulta casi extraño que se publiquen tebeos en los que ambos autores se aventuran a realizar obras con otros compañeros de viaje. Más si coinciden dos de ellas en el mismo mes, como es el caso de Los chicos detective y Siete Psicópatas.
La primera es una miniserie tardía en la que un todavía debutante en el mainstream Brubaker retomaba los personajes protagonistas de The Children’s Crusade, el primer crossover de las colecciones de Vertigo. Los jóvenes detectives muertos volvían al papel (ya que no a la vida) unos años después de la mano de este entonces joven guionista, que había dejado un excelente sabor de boca con la serie Deadenders. Para evitar riesgos, Brian Talbot se encargaría de los lápices de la serie, lo que favorecería que los lectores identificaran fácilmente la serie como una “colección Vertigo”. El resultado es, como poco, agridulce. Brubaker firma un guión poco más que correctito, mezclando elementos fantásticos con una trama detectivesca excesivamente predecible, siempre con la alargada sombre de Gaiman presente. Unos cimientos poco sólidos sobre los que Talbot desarrolla una labor poco inspirada que, para colmo, es bastante maltratada por un mecánico Steve Leialoha a las tintas. Se deja leer, pero se olvida con la misma velocidad que se pasa la última página. Eso sí, las portadas de McKean, espléndidas. (1-)
Por su parte, Sean Philips es el encargado de la labor gráfica de Siete Psicópatas, primer volumen de una serie de siete álbumes englobada dentro de la curiosa moda de “series límitadas” de álbumes de varios autores que azota Francia. Con el siete como elemento recurrente (siete psicópatas, siete ladrones, siete guerreras, siete yakuzas, siete misioneros siete piratas…), en este primer volumen el guionista Fabien Velhmann, en alza gracias a su buena labor en la entretenida El marqués de Anaón, plantea un curioso punto de partida que, por desgracia, se estrella en un desarrollo que no llegan a salvar las sugerentes trazas finales. La historia de estos siete psicópatas que deberán cumplir la misión secreta de asesinar a Hitler comienza muy cinematográficamente, con la típica estructura de elección de personajes para la misión que actúa a su vez de presentación, pero que pronto comienza a hacer aguas: los personajes son absurdos, no hay cohesión entre las tramas y, para colmo, es evidente que Velhmann no tiene claro qué hacer con su reparto coral. Tiene, eso sí, un fogonazo de inspiración en su parte final que, por desgracia, es bastante previsible y no consigue arreglar el desaguisado. Philips está en su línea habitual de sobria corrección, pero poco puede hacer para que la lectura de esta obra sea mínimamente interesante. Pese a que la edición de Planeta es en tamaño mini (curiosa política editorial: publicar siempre en formato diferente al original, lo que era en comic book en tamaño gigante y lo que era álbum europeo en formato comic-book…), no afecta excesivamente al dibujo de Philips. Olvidable (0)

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