Poderoso caballero es Don Dinero

Madre, yo al oro me humillo,
Él es mi amante y mi amado,
Pues de puro enamorado
Anda continuo amarillo.
Que pues doblón o sencillo
Hace todo cuanto quiero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

¡Ay! ¡Qué razón tenía Don Francisco de Quevedo! Y da igual que estas palabras fueran escritas allá por el siglo XVII, que hoy siguen vigentes y podrían aplicarse a la perfección a los dos culebrones que afectan al mundo del tebeo. Ayer mismo se conocía el acuerdo entre FOX y Warner, por el que ambas compañías se daban abrazos y amorosos besos después de haber intentado destriparse. Un acuerdo que habla de cifras mareantes y que pone en evidencia todas las discusiones y debates que se han mantenido sobre la famosa adaptación de la obra de Moore y Gibbons. Da igual que la adaptación sea fiel o traidora, que sea una gran película o una película deplorable: sólo vale la taquilla y poco importan el cine o los tebeos. Es un producto de mercadotecnia que será valorado sólo por la cantidad de ceros que habiten las cifras de recaudación. Tampoco se está engañando a nadie, todo sea dicho.
sterixmaxY el otro culebrón, que puede llegar a dejar los maquiavelismos de Falcon Crest en ejercicios espirituales de parvulitos nos coge más de cerca, aquí al ladito, pasados los Pirineos. Como ya se comentó por estos lares, la compra de la editorial Albert René por parte del todopoderoso grupo Hachette escondía la posibilidad de que la serie fuera continuada en el futuro por otros dibujantes. Una noticia que desató la cólera de Sylvie Uderzo (despedida de la editorial hace un año y medio), que defiende a capa y espada que su padre está siendo manipulado por oscuras manos negras, que le han llevado a traicionar la palabra que le dio a su amigo René Goscinny, asegurando que tras él, el personaje nunca se retomaría, siguiendo el ejemplo de Hergé y Tintín.
En el fondo, no es difícil ver que detrás de la polémica familiar vuelve a estar el poderoso caballero. El emporio Astérix facturó durante el 2007 la friolera de 11.3 millones de euros: 325 millones de álbumes desde su creación, un lucrativo y amplio catálogo de merchandising, un parque de atracciones, películas, un lucrativo cincuentenario a celebrar este año… Un negocio redondo al que debe ser difícil renunciar y que, con casi toda seguridad, será el protagonista de una sangrienta batalla que no detendrá las recientes declaraciones de Albert Uderzo, que ha confirmado que, pese a tener la idea inicial de que la serie no se prolongara tras su muerte, su idea cambió hace tiempo por una carta recibida de un aficionado: “Creo que no tengo el derecho de suprimir estos personajes si los lectores todavía los piden. Veo a mi alrededor muchos personajes que se han continuado y que viven muy bien, no hay muchas cosas más que decir”.
Una honesta postura de cara al aficionado, pero que debe provocar descorches de botellas de champán en las oficinas de Dargaud, que no es lo mismo explotar un negocio rentable, pero que no tiene continuidad, a tener la posibilidad de sacar todos los años un álbum y poder repetir, por ejemplo, las suculentas recaudaciones de Lucky Luke o Blake & Mortimer (que superan el medio millón de ejemplares en sus últimas entregas). ¡Qué razón tenía Goscinny en Obélix y Compañía!

¿Y los aficionados?¿Dónde están los aficionados en estos culebrones? Pues en la escala más inferior de la pirámide nutricional, evidentemente. Su obligación es soltar los cuartos y deglutir sin preguntas lo que se les ponga delante, que para eso los ejecutivos se calientan las meninges. Hombre, se puede intentar ser positivo: cualquiera que continúe las aventuras del galo irreductible no tiene muy difícil mejorar la última entrega de la serie. Incluso es posible que aparezcan obras tan memorables como la que ha conseguido Emile Bravo con Spirou, quién sabe. Y respecto a la película de Watchmen… Pues servidor debe ser de los pocos que sólo tiene malas vibraciones al respecto, pero siempre nos quedará la verdadera obra maestra: el tebeo.

Victoria Francés vuelve a Norma Editorial

Curiosa la guerra de autores que mantienen Norma y Planeta. Tras la sonora salida de Victoria Francés de la primera para recalar en Planeta, ahora me llega esta nota de prensa.

5 años después de la publicación de Favole, Victoria Francés y Norma Editorial han decidido unir de nuevo sus fuerzas en la publicación de Misty Circus, una de las obras más personales de la autora, que ha optado por la narración en formato de cuento.

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