Libros y tebeos (II). Contra lo que hay que luchar

En general, “Leer en tiempos modernos: adolescentes y jóvenes profesionales frente a la lectura“, el artículo de Jesús Contreras para el Informe 2008. La lectura en España me parece acertado porque sigue la línea de desmitificar el libro como única fuente de lectura. Sin embargo, las respuestas obtenidas por los lectores son preocupantes, sobre todo en lo que al cómic se refiere, ya que interrogados sobre si “leer cómics es leer”, las respuestas reflejan claramente que el tópico de la inferioridad cultural de la historieta sigue firmemente arraigado en la sociedad desde sus bases:

El no-automatismo que se supone debe tener la lectura «con mayúsculas» significa, también, que la lectura exige un cierto esfuerzo, cierta dificultad, al menos inicialmente pues, para «ponerse», «hacen falta los cinco sentidos». Así, resulta pertinente considerar las respuestas de los adolescentes a la pregunta de ¿los cómics son libros? ¿leer cómics es leer? En un primer momento, aparece una cierta división de opiniones: sí, no, no sé, no lo había pensado… «Es leer, es palabra escrita», «Si ves una imagen, también lees», «Sí, son lecturas entretenidas». En un segundo momento, aceptado ya que leer cómics es leer, aparece el término «imaginación » que pareciera diferenciar una lectura «auténtica» de la que no lo es.

—Es leer pero es que no influye tanto la imaginación… El mundo que te dan es un mundo que ya dibujado y ese es el personaje y esa es la forma que tiene. No puedes imaginar más.

—Hay distintas formas de leer, como leer un libro en la que tu imaginación es la que cobra sentido y tienes que imaginarte… Leer un cómic sirve como entretenimiento. Pero no suele aportar nada. Un libro, yo que sé, una novela o lo que sea, aporta algo más.

Leer un tebeo no aporta nada. Que no nos ciegue el deslumbramiento de la presencia de los tebeos en la prensa, del Premio Nacional de Cómic, de las adaptaciones al cine… Todavía hay mucho que hacer hasta conseguir que se entienda que un cómic es un forma de cultura tan válida como cualquier otra. Y hay que hacerlo desde la base.

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