Libros y tebeos

La Federación de Gremios de Editores de España edita su tradicional informe sobre el comercio interior del libro y, como ya es costumbre, los datos sobre cómic que incluye hay que interpretarlos ante el sesgo fundamental introducido por la consideración parcial que hace de la industria. Basta comparar los datos de novedades editadas según el informe y los que proporciona FICOMIC para comprobar la importante desviación que existe y que, necesariamente, obliga a tomar estos datos con cierta precaución. Según la FGEE, en 2007 se editaron en España 1582 tebeos frente a los ¡casi 2500 que contempla el listado de novedades de FICOMIC! (sólo un dato: según el estudio, en Euskadi sólo se editaron 12 tebeos… no comment). A poco que sigamos leyendo los datos del informe, es evidente que se ha tenido en cuenta casi de forma exclusiva a las grandes editoriales de tebeos, obviando por completo a las más modestas. Una diferencia que puede afectar poco a los datos de facturación, pero que es decisiva para interpretar otros de los datos que aporta el informe. Así, por ejemplo, parece razonable pensar que la facturación en España de 77 millones de euros es un valor próximo a la realidad. Haciendo una estimación rápida de los casi 1000 tebeos no considerados, si tenemos en cuenta una tirada media de 1000 ejemplares, unas ventas de 700 (siendo generosos) y un precio medio de 10€, apenas suponen 7 millones de euros más, un 10% de desviación que sería relativamente poco importante en un análisis global. No hace falta adivinar mucho para comprender que esa cifra es participada en un porcentaje importantísimo por Ediciones B, que con Ibáñez goza de la gallina de los huevos de oro del tebeo en España. Una suposición que se ve refrendada por otro dato que arroja el informe, según el cual más del 50% de los tebeos que se venden en España lo hacen en quioscos. Teniendo en cuenta el sistema de distribución en España, monopolizado por las librerías especializadas, hablar de un 50% de ventas en quiosco sólo tiene sentido si atendemos a los productos de Ediciones B, los únicos que mantienen una presencia estable y rentable en ese punto de venta. Pese a que el porcentaje de ventas de las cadenas de librerías como FNAC o Casa del libro está aumentado a pasos agigantados (siendo para algunas editoriales ya su punto principal de distribución y con porcentajes cercanos al 30% en la mayoría), la librería especializada es, sin duda, el canal fundamental de venta de tebeos en España. No es descabellado afirmar que de esas casi 2500 novedades, más de un 50% han tenido una distribución exclusiva en librerías especializadas, por lo que parece absolutamente ilógico establecer el quiosco como punto de venta preferente, a no ser que, de nuevo, se vuelta a entender únicamente en términos de facturación. Asumiendo que Ediciones B es la principal editorial de tebeos en nuestro país, tiene sentido que el quiosco sea uno de los puntos más importante de venta de tebeos, habida cuenta que es la principal salida de los productos de esta editorial. En esta misma dirección iría la media de la tirada de un tebeo, estimada por el informe en 13.000 ejemplares, un dato casi inalcanzable para más del 70 por ciento de los tebeos en España, que rara vez superan los 1500 ejemplares de tirada.
Un informe que sirve para, al menos, dejar claros dos puntos: primero, la importancia brutal que Ediciones B (y, en particular, Ibáñez) sigue teniendo para la industria del tebeo en España, por mucho que la blogosfera casi ignore totalmente a esta editorial y sus productos. Segundo, que si el sector del tebeo en España quiere realmente despegar, necesita hacer un análisis en profundidad de su situación, en la misma línea que el informe de la FGEE pero con datos reales y fidedignos, que permitan establecer cuál es el punto de partida y cuáles son las necesidades del medio.
En ese sentido, resulta quizás más sorprendente la actitud del Informe de hábitos de lectura, que separa específicamente el cómic como opción de lectura sólo para el caso de los niños de 10 a 13 años. Una actitud que ya demuestra la consideración como producto únicamente infantil que tiene la industria. Si bien se podría entender, de forma generosa, que el tebeo se incluye dentro de la división por géneros que se indica en los siguientes apartados, por desgracia mucho me temo que las razones son muy diferentes. En cualquier caso, el dato que arroja el estudio es preocupante: casi un 45% de los niños afirma no leer tebeos nunca (escalofriante si tenemos en cuneta que sólo el 15.5% se califica como que no lee nunca ningún tipo de libro, revista o diario). Y los que los leen sólo dan dos nombres: Mortadelo y Filemón y Witch, lo que iría en la línea de lo anteriormente comentado.

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