Clásicos del Humor: mejorando

13rueYa está en los quioscos el segundo volumen de Clásicos del Humor, dedicado a la clásica y maravillosa 13 Rue del Percebe de Ibáñez. Teniendo en cuenta que los materiales de esta serie, con seguridad, eran de peor calidad (es una serie que se ha recopilado y editado con muchísima menor frecuencia que Mortadelo y Filemón), hay que reconocer que los problemas de desenfoque se han reducido a los de la propia mala calidad de los materiales de origen. Queda el problema del color, que sigue demasiado inhomogéneo, por lo que se agradece (y mucho) la inclusión de páginas en blanco y negro que, además, pocas veces aparecían en los recopilatorios tal cual se publicaron originalmente.
Especial mención a la selección de historias que hace Guiral, porque ayudan a contemplar la serie desde una perspectiva mucho más interesante, ya que permite disfrutar no sólo de la compleja estructura espacial que caracteriza a la creación de Ibáñez (resulta en algunos casos magistral la interacción de los gags entre sí), sino poder comprobar la estructura temporal que también tenían las historias. Acostumbrados a su publicación caótica y desordenada, Guiral elige grupos de páginas en las que se puede ver cómo los gags tenían una trama que se prolongaba durante varias semanas en algunos casos, añadiendo una dificultad adicional a la creación de la serie que pocas veces se había visto. Y Guiral de nuevo acierta incluyendo la secuencia del cambio entre el personaje del científico loco y el sastre, motivado por una absurda censura que puso pegas al científico loco frankeisteiano de Ibáñez porque “sólo Dios puede dar vida”, sin fijarse en la aguda sátira costumbrista que desarrolla el autor con el resto de inquilinos de este demencial inmueble.
La maqueta de los artículos de Guiral sigue siendo horrible (¡menos mal que es lo que menos importa!) y se sigue sin indicar su autoría de forma clara en los mismos. Yo lo siento por los señores de RBA, pero no me parece de recibo que se indique en letra pequeña en la página de créditos editoriales una sucinta indicación hacia el copyright de Guiral por sus textos. Contar con sus artículos es un lujo y un aliciente para el comprador, por lo que se debería incluir de forma clara y destacada.
Pese a los problemas de color, de compra obligada.
ACTUALIZACIÓN:
Un completísimo artículo sobre la serie en la excelente web 13 Rue Bruguera. De lectura obligada.

Crash cómic nocturno

Mañana viernes 6 de febrero, en el centro cívico Aldabe de Vitoria (Portal de Arriaga, 1-A) se celebra “Crash cómic nocturno”, en el que se entregarán los premios del Concurso de cómics para jóvenes (22.15h), se hará un lunch e inauguración de la exposición con los comics seleccionados en el concurso (22:·0h) y, finalmente, se llevará a cabo un cómic en vivo con la colaboración de los historietistas locales. El domingo 7 de febrero se publicarán los cómics premiados en el Diario de Noticias de Álava.

Ganadores del Premio Internacional de cómic Planeta DeAgostini

Según informa Tebeosblog ya hay ganadores: los argentinos Diego Agrimbau y Gabriel Ippóliti, con la obra Planeta Extra. Conociendo la calidad de la obra de estos autores (La Burbuja de Bertorld, El gran lienzo o el guión de El muertero Zabaletta), una elección realmente afortunada que espero leer con muchísimas ganas. Podéis ver imágenes de la obra en la web de Agrimbau.
¡Enhorabuena!
(Más información en Tebeosblog, que ha dado la noticia y tiene declaraciones en exclusiva de Diego Agrimbau)

ACTUALIZACIÓN:
Nota de prensa oficial
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De libros y principitos

El traslado de obras literarias a otros medios y lenguajes es tan antiguo como la existencia de la cultura escrita. Ya sea a teatro, imágenes, cine, televisión, música, danza, historieta, ilustración, videojuegos o cualquier forma de expresión cultural artística pasada, presente o futura, siempre existirá esa ambición – lógica y razonable, todo sea dicho – de compartir la visión que se tiene de una lectura. La forma literaria tiene como característica dejar absoluta libertad a la imaginación del lector para representar lo que está leyendo, lo que se traduce en infinitas posibilidades. Una esencialidad de este medio que favorece su trasvase y que incluso, en cierta medida, lo alienta a poco que el lector tenga una mínima aspiración creativa. En ese sentido, criticar sistemáticamente los pasos a otros medios no sólo es absurdo, sino que supone obviar el aliciente de poder descubrir nuevas ideas, matices o aproximaciones a una lectura. Eso sí, es evidente que una adaptación no es una panacea: existen multitud de obras cuyo trasvase es complejo y difícil, ya sea por razones intrínsecas a la obra o porque ésta sea tan conocida que haya traspasado la frontera de la interpretación particular para instalarse en el imaginario colectivo. O ambas, porque en el caso de El Principito, de Antoine de Saint Exupery, se dan precisamente las dos circunstancias. petit1Una obra con la que es difícil no emocionarse y que queda anclada en nuestros corazones desde la primera lectura, asociada sin duda a las sencillas ilustraciones del autor que la acompañan, pero dotada de una capacidad evocadora tan potente que la hace diferente en cada nueva aproximación. Atreverse a llevar a la historieta esta aventura es una temeridad sólo al alcance de unos pocos elegidos, entre los que, a priori, no tendría dudas en señalar a Joann Sfar. El francés tiene una capacidad y un talento tan desbordante que no albergaba la menor duda de que su trabajo llevando a la historieta al pequeño príncipe sería original y diferente, aportando una visión nueva a la obra de Saint Exupery. Sin embargo, con el tebeo ya en las manos -edición impecable de Gallimard, esperemos que cuando llegue a España tenga la misma calidad-, la decepción es importante. Vaya por delante que no estamos ante un mal tebeo: Sfar hace una adaptación canónica del libro, prácticamente literal, pero por primera vez veo al dibujante contenido y sobrepasado por la tarea, firmando un trabajo que está a años luz de sus posibilidades. Es evidente que la inmensa aureola que tiene El Principito ha pesado demasiado sobre el autor, que ha evitado dar su visión para hacer una traslación directa en la que cualquier lector verá reflejada la obra original, pero que precisamente por eso, no aporta absolutamente nada a la lectura del libro. Gráficamente abandona la libertad y fluidez casi agresiva de sus últimas obras (pienso en la alegría visual de Klezmer, por ejemplo) para realizar un trabajo más pulcro y desarrollado, basado siempre en las ilustraciones de Saint Exupery… pero sin vida. Sinceramente, esperaba que Sfar se hubiese atrevido a la arriesgada trasgresión de dar su lectura de El Principito, respetuosa, pero salpicada de su personalidad. Sin embargo, el tebeo que acabo de leer podría haber sido firmado por cualquier otro autor, obteniendo el mismo resultado artesanal y correcto, pero que no se justifica no ya como alternativa a la lectura del original literario (lo que, en principio, nunca tiene sentido, no caigamos tampoco en la comparación absurda entre medios), sino como simple complemento.
Sin dar demasiado crédito a los rumores que se han generado alrededor del premio Esencial Juventud que ha recibido en el reciente festival de Angouleme, la verdad es que creo que en su concesión ha pesado de nuevo más la obra en la que se basa que el tebeo final obtenido. Aunque no conozco en profundidad todos los nominados, las aportaciones que he podido leer de Mathieu Sapin o Emmanuel Guibert (por no hablar de Tezuka o el delicioso Doraemon) me parecen muy superiores al trabajo de Sfar.
En resumen: un tebeo correcto, pero anodino. Hasta los más grandes tienen un día malo. (1-)