Ha muerto Pepe González

Me pasan la triste noticia del fallecimiento de Pepe González, uno de los grandes dibujantes que ha tenido este país. Fue uno de los grandes protagonistas de la “invasión española” en Warren al encargarse de una de las series más carismáticas de la editorial, Vampirella.
Descanse en paz.

Enlaces luneros (y -snif- falleros)

Tebeosfera lanza su tercer número con un indispensable especial dedicado a Alfonso Font. Artículos de profundidad y una larga entrevista al autor que requieren una visita tranquila y concienzuda. Como siempre, rigor, seriedad y contenidos impecables.
Ángela Valley, finalistas del premio Planeta y lectora de tebeos (con buen tino, afirmo), según nos descubre El kiosco de Dolan.
Culturalia es una nueva revista cultural que incluye en su primer número una entrevista a Emma Ríos.
EsPop el tumblr (horrible palabro) de Cultura Impopular, el indispensable blog de Óscar Palmer que nace como imagen en web de Es Pop Ediciones, una editorial llamada a darnos muchas alegrías. De momento, incluyan el blog en sus lectores de RSS y favoritos. Me lo agradecerán.
Entrevista a Daniel Acuña en Zona Negativa
Fanzine La oruga Superlativa, desde el Club de Manga de la Biblioteca Biblioteca Civican de Pamplona. Una excelente iniciativa a imitar.
– Recopilación de las geniales tiras de Tom Gauld para The Guardian.
– Más de Tom Gauld: The writer at work
– Dos editoriales estrenan blog: Bang Ediciones y Filabo
– Ya está disponible el sexto número del fanzine Pez, dedicado a los blogs.
– Muchas veces he comentado la importancia de abrir espacios dedicados al tebeo en los medios generalistas, impresos o digitales, así que recibimiento caluroso a Viñetario, el blog que mantiene Óscar Senar en el Heraldo de Aragón.
Eventos de cómic es un utilísimo blog que reúne un calendario de todos los eventos relacionados con la historieta que se celebran en España.
Shinobi News es un fanzine multimedia sobre Manganime, Comics, VideoGames, Sci-fi y Musica entre otras cosas.
Bellville Sensible, tiras desde el sudeste por Agite.
Juanjo Ryp, el dibujante más detallista que el mundo ha conocido después de Geoff Darrow, estrena blog.
– No es nuevo que los dibujantes franceses participen en publicidad con historietas, pero la selección que ha hecho Cartier es tan lujosa como sus relojes: Moebius, Burns, Mattotti, Baxter…
-El prestigioso New York Times estrena lista de novelas gráficas más vendidas
Zuplemento, una extensa selección de tiras de artistas venezolanos.
Búsqueda de hogar tras el bostezo, un blog literario con mucha presencia del tebeo.
– Por fortuna para la blogosfera comiquera, Pepo Pérez no pudo resistir mucho el comezón de bloguear y vuelve en Es muy de cómic
-En su última visita a Valencia, el bueno (buenazo, diría yo) de Sergi San Julián me dejó bocabierto con su proyecto de recuperación de El Supergrupo, la famosa aventura de Superlópez guionizada por F.P. Navarro. Por desgracia no pudo ser, pero en Toovarisch, su recién estrenado blog, podéis imaginaros lo que pudo ser. Snif.
– Mira que me gustó en su día esta aventura de la Viuda Negra de Paul Gulacy y Ralph Macchio que publicó Aventuras Bizarras y que ahora recupera The Bronze Age of Blogs. Y eso que era bastante confusa e ilegible. ¡Pero cómo estaba Don Paul!
Bonnie & Clyde versión Guido Crepax. Cortesía de Peripecias de Chiquirritipis
– Enlaces vía FLOG: Blecky Yuckarella, la tira destroyer del corrosivo Johnny Ryan, y Rocky, de Martin Kellerman
– La web Sigue al conejo blanco mantiene una activa sección dedicada a los tebeos.

Seminario Bande Dessinée et Littérature

Los días 24, 26 y 27 de marzo, Thierry Groensteen impartira en la Facultat de Filología, Traducció i Comunicació de la Universitat de Valencia el Seminario Bande Dessinée et Littérature
Las sesiones previstas serán:
Éléments de théorie comparée. martes 24 de marzo, de 18:00h a 20:00h en el Aula S02
Formes importées: le roman graphique – le journal intime. Jueves 26 de marzo, de 17 a 19:00, Salón de Grados (primer piso)
Adaptations et parodies. Viernes 27 de marzo, de 12:00 a 14:00 h. Salón de Grados (primer piso)
Todas las charlas serán en francés
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Gente trabajando

Genial el documental que enlaza ASIFA Hollywood (excelente web donde las haya, por cierto): People on paper, un documental de 1945 que se puede descargar en formato quicktime (enlace, en el post, justo debajo de la imagen de cabecera del documental) y que muestra el lugar de trabajo y usos de “gente” como Milton caniff, Hal Foster, Chic Young, Al Capp, Bud Fischer, Frank King, Chester Gould…. ¡Una joyita!

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Caniff y su modelo April Kane

Leyendo en tiempos de guerra

Esto del petardeo fallero tiene preocupantes efectos secundarios que los doctos científicos especialistas en fisiología deberían estudiar. A saber, y en orden de prioridad, una especie desconexión neuronal esporádica y continuada que hace casi imposible mantener un discurso con las mínimas exigencias de coherencia y lógica. Y en segundo lugar, una especie de estado de cabreo basal soterrado y omnipresente. Digo yo, propongo, que es posible que los fabricantes de petardos utilicen (tiendo a pensar que conscientemente) algún material flamígero cuya explosión provoque ultrasonidos de frecuencia tal que licúan las neuronas (sobre todo, y a los hechos me remito, de los más cercanos a las explosiones, ergo quien los tiran). Hipótesis de trabajo que lanzo para amantes de lo conspiranoico.
Mientras, servidor intenta escribir una reseña en condiciones de Bottomless Belly Button, la interesante obra de Dash Shaw que próximamente publicará Apa Apa Cómics, pero cada escasos dos minutos pierde el rumbo, sufre resets traumáticos y se encuentra escribiendo sobre la cría del calamar (gigante alienígena). Vamos, que no hay manera, y como la opción de escribir con un casco protector de papel albal en la cabeza se me antoja excesivamente fallera, y las lecturas se amontonan, sólo me queda la opción de hacer un intento hercúleo de escribir un montón de minireseñas conjuntas, con la esperanza de que los dos minutos de lucidez sirvan de algo.
elmalditoA ver, comienzo por el género negro con dos obra radicalmente distintas: El maldito y Los cuatro ríos. La primera viene firmada por Cullen Bunn y Brian Hurtt y es un divertido pastiche que traslada las guerras mafiosas a guerras demoniacas, manteniendo los escenarios clásicos de las andanzas de Capone y compañeros. Bunn y Hurtt deciden desarrollar un argumento absolutamente canónico de venganzas entre familias rivales, con todos y cada uno de los ingredientes en su orden preciso, pero sustituyendo a los orondos capos por cornudos demonios y al clásico detective aporreado que lleva la trama por Eddie, un pobre desgraciado que carga con la maldición de levantarse impertérrito tras cada muerte. Un personaje que tiene muchas deudas con el John Constantine de Hellblazer (¡sólo le falta la gabardina!), pero que se pueden perdonar por el buen ritmo de la historia y por una evidente escasez de ambiciones más allá de entretener. Y no se puede negar que cumple de sobra con sus objetivos. Una lectura para pasar el rato que edita en formato de libro (acertadamente) Random House Mondadori y que veremos pronto en la gran pantalla cortesía de Dreamworks. A poco que se esmeren, puede ser una película muy entretenida. (1+)
cuatrorioscEn el caso de la segunda, Los cuatro ríos, reverenciada genuflexión para dar entrada por la puerta grande en el mundo de la historieta a Fred Vargas. La famosa escritora francesa de género policiaco entrega a Edmond Baudoin un guión perfecto para dar imagen y forma al comisario Jean-Baptiste Adamsberg, protagonista de muchas de sus novelas. La peculiar forma de investigar del comisario (¿nadie se ha fijado en la relación evidente con el Charlie Crews de Life?) es llevada a la viñeta con la habitual originalidad de Baudoin, que ante la dificultad de trasladar los largos diálogos de la novelista, no se arredra a la hora de crear composiciones de página donde desaparece prácticamente el dibujo y el texto toma su lugar, dejando bocadillos desnudos de trazo que, pese a todo, mantienen el ritmo lo suficiente como para no dar sensación de detención o salto entre medios. Baudoin, más Crepax que nunca, aprovecha y exprime la narración de Vargas para desarrollar su pasión por el trasvase entre lo literario y la historieta, probando recursos que van desde la composición de página ya comentada a su particularísimo y elegante uso expresivo del trazo, que rompe, ensucia o estiliza como una matiz más de la personalidad de los personajes. Concesiones a la literatura que son recompesadas por la escritora con una trama que le permite al autor jugar con el art povera, el clasicismo, los simbolismos y las motivaciones del arte sin abandonar en ningún momento el foco de una sincopada investigación que une asesinos en serie y ladronzuelos de tres al cuarto que están en el lugar menos adecuado. Un libro recomendabilísimo para los aficionados al policiaco y al buen tebeo que se atrevan a ir más allá de las convenciones. Edita, con la habitual calidad, Astiberri. (3)
Dejemos el negro, que servidor está adoptando el susodicho cromatismo a medida que pasan las horas falleras y busquemos una lectura mucho más light: Como no hacer nada, de Guy Delisle (Astiberri). Un álbum que recopila las historias cortas que el canadiense (mejor dicho, québécois) publicó en diferentes revistas entre 1995 y 2002. Una colección de historietas que tiene su principal interés en poder atender desde asiento de primera fila a la búsqueda y definición del estilo de un autor. Más allá de constatar la camaleónica capacidad del dibujante para adaptar trazos o estilos, lo más interesante es comprobar cómo se va fijando en temáticas y maneras de otros dibujantes: encontraremos desde el humor más bestia a lo Fluide Glacial al intimismo más propio de la generación de l’Atelier Nawak, pasando por el absurdo o la experimentación formal. Cambios que le llevan a probar desde el minimalismo a lo naif pasando por estilos más recargados, basados en el trazo de lápiz, en la tinta o en el color, a la vez que vamos viendo cómo conviven estas influencias con su formación como animador. Pruebas y más pruebas que podrían hacer pensar que, unidas, encontraríamos una línea de calidad irregular que, sorprendentemente, no existe. Pese a que es evidente que hay más interés en concretar su personalidad como autor que en lo que está contando, lo cierto es que encontraremos un envidiable nivel medio, que en algunos casos es realmente notable. Para leer y descubrir cómo se forma un autor (2).
nanananMomento ideal para afrontar la delicada El amor duele, de Kiriko Nananan (Ponent Mon), autora que ya dejara exquisito sabor de boca con Blue y que ahora en esta reunión de historias cortas vuelve a demostrar su elegancia a la hora de hablar del amor. A modo de pequeñas poesías, apenas esbozadas, Nananan murmura sus historias, habla de amores crueles y de amores imposibles y de esos detalles que rompen el ensimismamiento del enamorado. Habla de un amor real, que no está en las novelas rosa, que es imperfecto y que provoca el sufrimiento y el dolor, que es incapaz de alcanzar la felicidad, demostrando que todo lo que conocemos es una especie de eufemismo imperfecto que nos lanza una y otra vez a él. Que lo ansiamos y deseamos aún a sabiendas de lo que nos ocasionará después. Siguiendo la línea de Seiichi Hayashi, las historias de Nananan se encajan con viñetas muy sencillas, donde los planos evitan los ojos de los personajes y atienden a sus manos, a sus pies, a los objetos que lo rodean. Es una mirada tímida, esa que tienen los enamorados cuando no quieren demostrar al otro su debilidad, pero también esconde miedo, ese temor inconsciente al dolor que nos obliga a distanciarnos. Una elegante composición y un trazo cristalino que llevan al lector a una lectura íntima, cercana, construida con susurros que obligan a aguzar ese oído metafórico que oye dibujos y letras. Trazos de delicada tristeza que nos recuerdan que el amor duele (3).

Menos de tres horas para que les abran las puertas y tomen la ciudad… (Nota mental: no leer Los muertos vivientes de Kirkman en periodo fallero. Estimula negativamente mi imaginación)

Prince Valiant Camelot Edition

Atención a la noticia que me llega por los comentarios: la editorial alemana Bocola planea la edición de Prince Valiant Camelot Edition, una lujosísima edición en formato portafolio que incluye los años 1937 y 1938 en láminas sueltas de formato gigante (54x39cm), con el color original restaurado. La edición es de sólo 700 ejemplares (300 en alemán, 400 en inglés) y cada portafolio incluye una página original de periódico de la época. Lógicamente, el precio es elevado: 298€.

pv

La salida esta prevista para este verano y ya se admiten reservas en su web. (Ay, ay, ay, que veo peligrar la extra…)
[Gracias Juan]

Pequeño pintor

petit2Mucho hemos tenido que esperar para ver publicada en España Le petit peintre, de Dupuy y Berberian. Un álbum cargado de historia, porque representaba la primera publicación autonóma de estos dos autores, que tras su coincidencia en el ya mítico P.L.G.P.P.U.R., llevaban ya tiempo trabajando para Fluide Glacial, con series como Red, Basile et Gégé o, sobre, todo, Le journal d’Henriette. Representaba, además, una cierta actitud de rebeldía ante un mercado dominado por las revistas y los álbumes recopilatorios de 48 páginas, optando por una colección tan carismática como la Atomium de Magic Strip, tanto en lo formal (formato pequeño y cuidada edición con lomo de tela) como en la filosofía imprimida por los hermanos Pasamonik, que recogía lo más selecto de ese movimiento de línea clara redefinido por Joost Swarte: Chaland, Clerc, Avril, Lingot, Wozniak o Torres.
Un álbum en el que, además, profundizan en ese sistema de colaboración tan particular, que fue derivando desde una división clásica de roles (Berberian hacía de guionista, Dupuy de dibujante) hacia una simbiosis perfecta en la que ambos se funden como un único autor. En Le petit peintre desarrollarán un trabajo mucho más formal, que se aleja de la necesidad de una puesta en escena dependiente del gag humorístico hacia un estudio más cuidado de la misma como elemento narrativo puro. Un intento de acercamiento que trabaja profundamente la composición de página, el uso de la bicromía y una estilización del trazo que, si bien sigue fuertemente influida por la línea clara, incorpora ya elementos de la ilustración clásica americana de prensa (con los autores del New Yorker a la cabeza). Un esmerado trabajo que sirve de apoyo a una historia que puede interpretarse en términos personales, como metáfora de la profesión: un niño debe enfrentarse a sus padres para poder dedicarse a su pasión, la pintura, escapando de casa para caer en las garras de un crítico que lo explotará, vendiendo su obra como suya. No es difícil hacer la equivalencia con el dibujante de cómics: primero despreciado por su propia familia, que no entiende la profesión como un trabajo “de verdad” y después mediatizado por un editor que se apropia de sus obras. La ingenuidad del planteamiento, más próximo a un cuento moderno, dota al conjunto de una atracción especial, proporcionándole ese indefinible atributo que consigue que el lector se rinda ante el autor inmediatamente. Eso que se puede llamar “una obra deliciosa”, que establece las bases de un esa pose narrativa distanciada que luego desarrollarían a la perfección en Mr. Jean.
petit0 Un álbum muy recomendable, pero que no podrá ser degustado en toda su extensión. Bang publica la segunda edición corregida que los autores realizaron para la editorial Cornelius en 2003, en la que prácticamente se redibuja y recolorea todo el álbum. Podemos disfrutar plenamente de la historia, que sigue manteniendo su magnetismo inicial, pero por desgracia no se podrá comprobar la evolución gráfica de los autores, esa ingenuidad inicial del trazo. También se pierde en este caso (al igual que con Cornelius) el fetichismo de la edición original de Atomium. Pese a que Bang edita con exquisitez y calidad irreprochable, el regusto romántico del lomo de tela, del cartoné de las portadas… ya no está. Dos peros, reconozco, que sólo afectan a aquellos más interesados en la arqueología que en las propias historias y donde la editorial es completamente inocente, ya que ha optado por publicar la única edición accesible de la obra.
Los demás – la gente normal-, que no tienen tanta tontería y pijerío de coleccionista encima, disfrutarán de un álbum encantandor. (2+)
Enlaces:
Extracto de la obra

Próximas novedades de Diábolo

En su página web, Diábolo presenta algunas de las novedades previstas para este año: Cartulinas de colores, de Ximo Abadía, Small Gods, de Marcos Roblin, Peret que buscaba a la muerte, de José Luis Zaragoza y Ken games, de José Manuel Robledo y Marcial Toledano. Pinchad en los enlaces y pasead por los diferentes avances que se publican porque la cosa pinta de maravilla. Excelente la labor que está haciendo esta editorial madrileña, apostando por los autores españoles.

Exposición “Cómic y deporte” en Sevilla

Durante los cuatro días que dure Feriesport’09, se podrá visitar la exposición Cómic y deporte, que muestra una visual de cómo diferentes autores de todo el mundo han plasmado su particular visión del deporte en sus páginas; entre las obras se podrán comtemplar páginas de Captain Tsubasa, Asterix, tiras de Manuel Vázquez, Mortadelo y Filemón, Uncanny X-Men, Sports Action o Prince of Tennis. La exposición permanecerá abierta del 18 al 21 de marzo de 2009 en el Hall de entrada del Complejo Deportivo “Los Bermejales” de Sevilla. La exposición está organizada por el Servicio de Actividades Deportivas de la Universidad de Sevilla y comisariada por Rafael Ruiz Dávila. Continue Reading →

Más novedades de Panini

Atentos al PDF de novedades de Panini, porque incluye varias novedades muy interesantes, como el sexto volumen de la indispensable Historia de los Cómics dirigida por Antoni Guiral, el divertido (y muy bestia) Bad Boy de Frank Miller y Simon Bisley y (redoble de tambores) el primer volumen de Diario de guerra: Hugo Pratt, que recoge las historias bélicas que realizara Pratt en su etapa británica. Un pequeño tesoro casi desconocido, que en tres volúmenes incluirá todas sus colaboraciones para la Fleetway.

V Certamen de cómics Ciudad de Córdoba

[Nota de prensa[
Este año se se va a celebrar, trás algunos años de inactividad, el V CERTAMEN DE CÓMICS CIUDAD DE CÓRDOBA (anteriormente conocido como Certamen de Fanzines, Cómics e ilutraciones). Es un evento modesto y sin demasiadas pretensiones pero aun así, agradecemos toda colaboración posible. Lo que buscamos preferentemente es, cómics e ilustraciones de autores cordobeses.
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Firmas de Malavida

El viernes 13 (18:00h) y el sábado 14 (12:00h) los componentes del colectivo Malavida estarán firmando sus obras en la Casa del Libro de Zaragoza (C/San Miguel, 4, junto a Paseo Independencia). El viernes estarán Kalitos, Dani García-Nieto y XCAR, y el sábado Iru, Moratha y Chefo.

Borrones

borron¿Qué diferencia hay entre una mancha de tinta y un dibujo entintado?
Pongámonos de un racionalista cientifista que espante: ninguna. Es una distribución de tinta sobre papel, que atiende a una dispersión aleatoria basada en parámetros físicos en el primer caso (gravedad, rozamiento, viscosidad de la tinta…) y que en el segundo tan sólo añade una ordenación más estructurada. Pero, en el fondo, no son nada más que una cierta cantidad de tinta sobre un sustrato de papel, generalmente de color blanco.
Sin embargo, es evidente que una mancha en un papel no transmite al lector las mismas ideas que cuando se transforma en letras o dibujos. Es un cambio mágico, que responde por un lado a esa capacidad innata que tenemos de descubrir y asociar formas en aquello que no lo tiene, ya sea en nubes o en una carta de Rorschach, y por otro a ese conjunto de convenciones sociales que llamamos cultura.
Pero…¿cuándo la mancha se transforma en dibujo? ¿Cuál es el extraño mecanismo que convierte la química de un fluido en arte?
No tengo claro si ésta fue la motivación que movió a Tom Neely a realizar El borrón (editado por La Cúpula), pero su propuesta es lo más cercano que se puede a encontrar a la búsqueda de una respuesta a esa pregunta. Un tebeo que se desprende de las convenciones de la historieta actuales para zambullirse en una idea simple: el enfrentamiento entre un personaje y una mancha de tinta. No es original, seguro que algunos recordarán aquellos delirantes episodios de La pantera rosa en los que se desarrollaba un titánico combate contra una ultraresistente mancha que cobraba vida propia, pero Neely, sin dejar de lado el surrealismo subyacente del concepto, opta por abordar la historia desde una óptica mucho más compleja, que transformará el enfrentamiento en una intrincada red de simbolismos. Neely, pintor y animador, debuta en la “novela gráfica” con un conjunto de episodios cortos donde opta por un estilo gráfico y narrativo deudor de los pioneros de la historieta de prensa, de Gottfredson a Segar, que contrastará con la radicalidad experimental de su planteamiento, donde dibujo y mancha se enfrentarán en un remedo de síntesis de lo que es la vida real, la diaria dicotomía entre el caos de los desconocido y la rutina de lo establecido. Una tensión que se desarrollará desde una apariencia de simplicidad formal que esconde una reflexión mucho más profunda: a través de episodios genéricos sobre la vida diaria, algunos disfrazados de gag anecdótico, Neely va desarrollando un original discurso que resume todas las dificultades, miedos y dudas del ser humano en una mancha, una elemento discordante, caótico e imprevisible que reúne en su negritud todo aquello que desconocemos y automáticamente rechazamos. Una incertidumbre que puede ser, también, germen de cambio e inflexión. A medida que vayan pasando las páginas comprenderemos que esa mancha simbólica del miedo puede esconder, simplemente, algo que no entendemos, una posibilidad que si es explorada puede ser el nacimiento de otro camino.
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El atrevimiento de Neely es importante, casi suicida, animando al lector a una experiencia sensitiva más que narrativa, que busca provocar sentimientos y sensaciones a partir de imágenes sencillas. No hay prácticamente diálogos, sólo imágenes que llevarán al lector siempre desde lo conocido y predecible a lo impredecible e ignoto, a proponerle que encuentre en esa mancha que crece su propia mancha, su propio pozo oscuro donde no se atreve a ahondar. Es uno de esos tebeos que se queda en segundo plano, del que se nos quedan impresionadas escenas que irán recorriendo un intrincado camino por nuestra mente hasta que, varias horas después de pasar la última página, las recordaremos y nos obligarán a detenernos de nuevo sobre ellas. A recordarlas de una manera extraña y nebulosa, demostrando el poder mesmérico que destilan.
Una obra sorprendente. (3)

Clásicos del humor: Sacarino

sacarinoNuevo volumen de la serie, que en estas primeras entregas parece más un “Clásicos de Francisco Ibáñez” que una serie dedicada a la editorial Bruguera, pero supongo que el marketing (o, peor, la poca confianza de los directivos de RBA en todo lo que no huela al creador de Mortadelo) marcará estas decisiones. El caso es que toca turno a El Botones Sacarino, esa serie nacida siempre con el estigma de copiar a Franquin ¡por partida doble!, basándose en su Gaston Lagaffe e incorporando el traje de Spirou. La selección elegida incluye una selección de historias de los años 1967 a 1970, posiblemente la mejor época del personaje, pero se echa mucho en falta una selección de planchas del periodo 1963-1967. Por desgracia, el periodo elegido coincide con el de mayor coincidencia con las historias de Gaston, llegando a la copia directa de muchas de las viñetas y situaciones. Si se hubiera incluido el periodo inicial, se podría haber comprobado cómo nace claramente inspirado por Gaston y Spirou (ACTUALIZACIÓN: de hecho, la primera tira era una copia de una página de Gaston¡gracias Pablo!-), pero con un diseño era más alejado del original de Franquin y con argumentos más autóctonos. Se podría haber comprobado, además, cómo el personaje va acercándose cada vez más a la fisionomía de Gaston hasta casi calcarla, en una evolución inversa a la que habitualmente se da en estos casos (donde se inician series clonando un original y poco a poco se van diferenciando).
Respecto a la calidad de reproducción, muy irregular, con un color muy desvaído en la mayoría de las historietas (que seguramente proviene de la baja calidad de impresión de los tebeos usados como origen de los escaneos) y con la ya habitual presencia de algunas historietas desenfocadas.
Un volumen prescindible, pero que puede interesar a los muy aficionados a Ibáñez.

Comic Corner 09

Del 23 al 26 de marzo se celebra en la Biblioteca Regional de Murcia una nueva edición de Cómic Córner, los III Encuentros de Cómic en Murcia, coordinados por los dibujantes Juan Álvarez y Jorge Gómez.
Este año arrancarán el día 23 de marzo, con un “Homenaje a Manfred Sommer” que contará con la presencia de Carlos Giménez, Francisco Moreno y Alfredo Sommer Genies, hijo del admirado artista que nos dejó hace dos años.
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Novedades de Kraken

(*)- JUEZ DREDD LOS ARCHIVOS COMPLETOS 02.3, de JOHN WAGNER,CARLOS EZQUERRA. Rústica. BN. 120 págs. PVP: 10.99€
LA BESTIA, de Chabouté. Rústica. BN. 148 págs. PVP: 13€
ROBO HUNTER 02 TOCALA OTRA VEZ, SAM, de JOHN WAGNER y otros. Rústica. BN. 192 págs. PVP: 11.50€
SOBRE DOSIS, de DENIZ USTUNDAG. Cartoné. Color. 64 págs. PVP: 15€
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Del papel a la pantalla

ATENCIÓN: En el siguiente texto hay información que puede desvelar detalles importantes de la trama de Watchmen, tanto del cómic como de la adaptación cinematográfica.

waEs posible que las pocas formas de análisis que permitan un acercamiento correcto a Watchmen partan del aislamiento de todo el fenómeno que supone para el género de superhéroes, así como de la repercusión que la obra ha tenido en la evolución del medio. Una distancia que, posiblemente, sólo es accesible desde una lectura inicial virgen de toda coyuntura accesoria. Una situación que, en la mayoría de los casos sólo se dio en aquella lectura mes a mes de su primera edición. Es el único momento en el que el lector puede hacer un análisis coherente con las intenciones de los autores, que planificaron su obra según una cadencia y unas características de publicación, que además interactuaban con la propia evolución de la obra. Es bien conocido que, por imposible de creer que parezca, Moore fue desarrollando la obra desde una cierta improvisación, impulsado fundamentalmente por el afán experimentador hacia el medio y género. Una intención que se puede observar con claridad en la brutal evolución de las cuatro primeras entregas de la serie. En sus primeros dos números, Watchmen desarrolla un “whodunnit” canónico, un thriller detectivesco trasladado al género superhéroico que va lanzando interesantes apuntes hacia la propia definición del superhéroe. Dos capítulos donde la experimentación es restringida a un análisis pormenorizado y exhaustivo de los recursos clásicos del género: composición de página, puesta en escena, estructura argumental… pero sin aportar más que algunos aportes originales, como la minuciosidad obsesiva hacia la coherencia narrativa (explotada fundamentalmente en la detallada escenografía, que es mantenida temporalmente desde diferentes perspectivas con exquisita precisión), la puesta en escena de flashbacks, la utilización del color como elemento de navegación narrativa y, sobre todo, la inclusión de un análisis simbólico basado en el desarrollo de iconografía propia y de ideas conceptuales abstractas como la simetría omnipresente (que comienza a implantar, por ejemplo, a partir de la composición cromática de la página en el encuentro entre el Comediante y Moloch). Incluso se podría plantear que originalidad no es el término más adecuado, ya que muchos de estos recursos fueron ampliamente desarrollados por autores como Will Eisner, pero Moore, Gibbons y Higgins, los articulan con una fuidez desconocida hasta el momento.
Sin embargo, la improvisación del desarrollo argumental se descubre claramente en los famosos cuarto y quinto episodios de la serie. Tanto en el episodio marciano como en el planteamiento de “Aterradora simetría” Moore se despoja ya de la necesidad de seguir la línea narrativa de los tres anteriores números, rompiendo la identidad estructural para adentrarse en la experimentación más rabiosa, que alcanzará en el uso de la estructura de la página como armazón de un esquema temporal paralelo en el cuarto capítulo. Es verdad que el tercer capítulo ya comienza a introducir una experimentación más radical con la inclusión de tramas paralelas, pero todo el monólogo del Dr. Manhattan en Marte es un tour de force inaudito, una ruptura de la tradición de la continuidad temporal entre viñetas para jugar con el propio movimiento de página. El propio cómic-book es una especie de vista global del tiempo tal cual lo concibe Manhattan, sintetizado de forma espléndida con cada doble plancha, que analiza unidades temporales alternantes y dispersas, pero que adquieren sentido en su composición conjunta. Moore firma lo que es, sin duda, uno de los momentos álgidos de la historieta, pero establece una separación temática entre este capítulo y los anteriores, desarrollando una brillante reflexión sobre el concepto de superhombre de Nietzche y sentando la hipótesis del alejamiento de la humanidad a medida que se aproxima a la definición de divinidad. Aunque en cierta medida dinamita la continuidad de la serie, tiene sentido tanto dentro de ésta como de forma aislada, pero adquiere todo su sentido en la siguiente entrega, donde el concepto de simetría es explorado como vehículo generador de contrastes: Manhattan vs. Veidt, la concepción del héroe superhumano frente al humano perfecto. Dos claves en el planteamiento de la obra que definirán un punto de inflexión fundamental en la serie, que pasará a orbitar alrededor de la imposibilidad del héroe: si es superhumano, perderá su humanidad. Si es un humano perfecto, querrá ser divino. El “whodunnit” inicial deja de tener sentido y Moore se lanza a concluir una trama argumental que pese a que ya ha quedado definitivamente en segundo plano, debe arribar a puerto. Aprovecha para seguir experimentando con los elementos clásicos y para ahondar de forma ya colateral tanto en la decrepitud del héroe como en la propia experiencia metalingüística, identificando la historia de piratas clásica de la EC con el desarrollo posterior que espera (un viaje sobre muertos cuyo objetivo final se transfigura y pierde por el camino). La “realidad” es tan sólo una derivación de una simple historia de cómic-books y Moore se atreve al traspaso de recursos narrativos entre realidad e historieta.
En ese sentido, la lectura de forma conjunta de la obra de Moore como “novela gráfica” deja al descubierto, paradójicamente, las debilidades de Watchmen, derivadas de una concepción inicial que aprovechaba que el lector dejaba pasar un mes entre capítulo y capítulo y no atendería a la continuidad estructural de la obra. La experimentación aislada tiene sentido en entregas mensuales, pero chirría como capítulos de un único volumen, permitiendo incluso ver cómo muchas de las subtramas son secundarias y totalmente prescindibles (la relación entre Silk Spectre y El comediante, por ejemplo).

Un análisis previo que, posiblemente, Snyder ha obviado en la adaptación cinematográfica en pos de una fidelidad narrativa, sí, pero que sólo hace que tensar todavía más las dificultades de la coherencia interna de la obra. Los primeros minutos de la obra pueden hacer pensar que el director realmente ha apostado por la experimentación que Moore planteaba, con ese diseño de títulos de crédito que es usado como síntesis argumental a partir de imágenes fijas “tridimensionalizadas”. Las viñetas bidimensionales de la historieta se convierten en fotografías que descubren en su movimiento la tercera dimensión, una preciosa metáfora de lo que encontraremos a continuación, y que además es utilizada como prólogo que resume (y amplía) a la perfección la coyuntura de los héroes de Watchmen. Sin embargo, la ilusión se desvanece enseguida al comprobar como Snyder opta por una traslación literal de la obra. Durante la primera mitad del metraje, es evidente que el objetivo del director es la visualización modélica de la obra de Moore. Lo que consigue, sin duda, con una nota espectacular: la escenografía es milimétricamente calcada de las viñetas, la puesta en escena es la traducción impecable de los dibujos de Gibbons, los diálogos son estrictamente los del tebeo y el casting es simplemente increíble, consiguiendo casi siempre que reconozcamos sin dificultad a los personajes (excepción hecha del ridículo Nixon, al que se le dota de probóscide… ¡sólo comparable a la de Depardieu en Cyrano de Bergerac!). Una estimable conducta que pronto se revela como uno de los grandes problemas de la película. Al asumir que el tebeo es el storyboard de la película, Snyder comete un error de principiante terrible que le obliga y condiciona el resto del metraje: el tempo de las viñetas no es el ritmo real, sino el impuesto por el dibujante, que será transformado en tiempo físico por el lector. Pero el ritmo entre imágenes está claramente marcado por la transición entre fotogramas, construida a partir de un intervalo temporal definido. Si pasas de una a otra, los tiempos no coincidirán y la única manera de traducirlos es a través de un ritmo anticinematográfico, basado en la cámara lenta como eje de identificación con la viñeta. Es cierto que el aficionado compulsivo disfrutará con la visión estática de las viñetas del tebeo, pero el ritmo cinematográfico se resiente brutalmente. Un error que se propaga a los actores: en su afán de encontrar los sosías perfectos de los personajes, el casting se olvida de las capacidades interpretativas, reuniendo un grupo de actores que nunca llegan a actuar conjuntamente y que no dan la talla en ningún momento, que sólo logran que los diálogos, excesivos para la pantalla, aparezcan como impostados y teatralizados hasta el ridículo en algunos momentos. Snyder falla en lo básico: en la propia definición de la diferencia entre medios. Obcecado por su traslación perfecta, no se da cuenta de que la estructura temporal del cuarto episodio no tiene sentido en la temporalidad secuencial del cine, donde deja de tener sentido, llegando al absurdo total en el intento de colocar el golpe de Veidt al sicario que intenta asesinarlo en el centro temporal de la película, al igual que Moore lo coloca en el centro espacial de “Aterradora simetría”. Una elección que puede causar orgasmos en los puristas de la serie, pero que lastra completamente la distribución temporal de la película, obligándole a cambiar toda la segunda parte de la obra.
Y es ahí donde más problemas se pueden plantear. Puede ser discutible que Snyder decida cambiar el final de la obra pero tiene cierta lógica, aunque se revele errónea. En una sociedad post 11-S y tras la caída del muro de Berlín, el planteamiento de guerra fría nuclear de Moore parece difícil de asumir, pero la propuesta del director es todavía peor, ya que transformar la amenaza alienígena en un atentado de dimensiones descomunales parte de un error básico: el 11-S no consiguió la unión de la humanidad y Snyder se atreve a comparar su idea con la realidad de forma evidente, con esa imagen de la nueva zona cero de la explosión con unas magnificentes torres gemelas de fondo. Sorprende que mantenga a fuego la cronología de la obra, incluyendo una banda sonora setentera/ochentera y, sin embargo, decida cambiar un final que es propio de esa década.
Pero, pese a todo, ninguno de los anteriores serían los mayores problemas. A mi entender, el mayor problema de la adaptación cinematográfica nace del cambio radical del mensaje básico que Moore plantea en Watchmen: el crepúsculo de los héroes que nacieron en la Golden Age. Si el británico deja claro en su obra que esos héroes ya no tienen sentido, el discurso de Snyder es radicalmente contrario, reivindicando la vuelta de los héroes. Un mensaje que deja claro en la “reaparición” de Búho Nocturno y Silk Spectre, un rescate de un incendio que en el tebeo es planteado desde una visión desprendida de espectacularidad y que en la película es mostrado como un momento épico. Para Moore es la demostración de que Peter Pan ha muerto. Para Snyder, los héroes han vuelto en todo su esplendor. Hasta en los pequeños detalles: en una película donde no se ahorran las imágenes más violentas y sexualmente explícitas, se opta porque el personaje de Silk Spectre ya no fume. Los héroes buenos de verdad no fuman, en un mensaje maniqueo e infantil, políticamente correcto, que antecede lo que vendrá después. Una aparición espectacular de los héroes (sólo la aparición de Silk Spectre es ya una declaración de intenciones claras), que llegará a su paroxismo en un orgasmo explícito que les devuelve su fuerza, mientras que el tebeo era la constatación de los traumas y necesidades de la máscara para escapar de la mediocre realidad. Un mensaje que es certificado tanto en la pelea de la cárcel como, sobre todo, en la escena final: Moore da carpetazo a unos héroes que deciden entrar en la vida normal teniendo hijos, familia y problemas humanos, mientras que la película abre una segunda parte de emocionantes aventuras encapuchadas.
Si bien podría ser razonable defender el cambio de final (que sólo tendría sentido si Snyder hubiera situado la acción en la actualidad, la opción más lógica teniendo en cuenta que Watchmen se desarrolla en el tiempo real en el que se publicó, lo que a mi entender no “traicionaría” el original, sino que aportaría matices nuevos muy interesantes), el cambio de mensaje es absurdo. Abandonados los aspectos formales, Watchmen es una reflexión sobre la imposibilidad del superhéroe en el mundo real, un dramático adiós a los héroes de una Golden Age.
Paradójicamente, Snyder se demuestra un seguidor canónico de la estética de Watchmen pero se niega a aceptar su mensaje.
¿Cuál es el veredicto final? Pues que Watchmen no deja de ser una película más. Ni es el horror del Spirit de Miller ni es la mejor adaptación que se ha hecho de un cómic. Es simplemente, una película más de superhéroes que sufre de la maniática prolongación exagerada de la duración, de un uso repetitivo y burdo de la cámara lenta y de unos actores olvidables, pero que se deja ver pese a los bostezos de algunos momentos. Que se parece mucho a lo que vimos en el tebeo de Watchmen, pero que cuenta otra historia.

Watchmen en la FNAC Triangle

Hoy sábado, a las 19:00 horas, se desarrollará en la en Fnac Triangle de Barcelona (Pza Cataluña), una mesa redonda sobre Watchmen con la presencia de Manu González, Albert Fernández y Pepo Pérez analizarán el fenómeno “Watchmen”. Se proyectarán imágenes de la película, el videoclip de My Chemical Romance de la banda sonora del filme y se sortearán libros de “Watchmen”.

Pasó el día W

Vale, pasó el día W y no veo ningún calamar gigante teletransportado en NY. Dejando de lado el fracaso de los vaticinios y videntes…¿Opiniones de la película ya sobre hechos y no sobre prejuicios?