La crisis

crisisAcostumbrados a que “el mundo del tebeo siempre ha estado en crisis”, la actual crisis económica en la que estamos envueltos ha sido en cierto modo ninguneada por la industria del tebeo. Pero la realidad está siendo muy inquietante. Pese a que siempre se ha dicho que el lector de tebeos antes si quitaría la comida de la boca que sus tebeos, la realidad está mostrando que la euforia que vivía el tebeo era real y que se debía fundamentalmente a los lectores esporádicos que se acercaban al tebeo. Con la crisis, las ventas se reducen de nuevo a la minoría de coleccionistas de siempre, que no pueden aguantar, ni de lejos, la actual estructura empresarial editorial. El aviso lo lanza Joan Navarro en su blog: cierre de librerías, caída de ventas en torno al 25% durante el primer trimestre del año…. Y estamos hablando de una editorial saneada que tiene verdaderos bombazos de ventas como Naruto o Esther. Pero si miramos más allá la cosa es grave: cierto es que las editoriales minúsculas pueden adaptarse mejor a esta crisis. Son estructuras unipersonales que, en muchos casos, tienen en la edición una actividad secundaria. ¿Pero qué pasa con las grandes editoriales? Sobre todo aquellas que se han abocado a una peligrosa dinámica de dependencia de un gran número de novedades para poder sobrevivir…
Por desgracia, en tiempos de crisis, los tiburones suelen campar a sus anchas y nos encontramos ante una situación que puede ser muy preocupante: en un escenario de editoriales ahogadas por las pérdidas, los grandes grupos pueden dedicarse a comprar empresas como quien se pasea por una sección de saldos, generando una peligrosísima concentración monopolística. Esos grandes grupos (Planeta, Panini, Random House, RBA…) pueden aguantar el impacto de largas crisis, de varios años de duración, pero el resto de editoriales, simplemente, no.
Navarro da en el clavo: ¿qué pasará a partir de Junio? El Salón y el día del libro insuflarán oxígeno a las editoriales, pero… ¿y después? No olvidemos que el eslabón más débil de la cadena, las librerías, han entrado en una situación crítica. Muchas de ellas dependían para sus ganancias de unas ventas de merchandising que, directamente, se han esfumado, generando una perspectiva que sólo contempla el cierre a corto plazo del negocio. Si las librerías siguen cerrando al ritmo actual (de nuevo, con el peligro del monopolio, aunque en mucho menor medida), el circuito de distribución puede quedar peligrosamente tocado. Cierto es que las grandes cadenas como FNAC o Casa del libro acumulan ya un porcentaje espectacular de las ventas, pero las librerías especializadas son el pulmón del sector, el principal punto de distribución. Si comienzan a cerrar, se verán todos afectados: las distribuidoras, las editoriales grandes y pequeñas.
¿Soluciones? Por desgracia, los EREs y demás están a la vuelta de la esquina. La imaginación empresarial es limitadísima y no aplica jamás la fábula de la cigarra y la hormiga, pero puede ser el momento para ensayar nuevas vías de distribución y de edición, desde la apertura de nuevos espacios a la búsqueda de formatos más baratos. Quizás es el momento de probar con “ediciones de bolsillo” económicas que favorezcan que los lectores puedan acceder a entretenimiento barato. No en vano se dice que en tiempos de crisis, las editoriales de libro de bolsillo sobreviven mucho mejor. Ya llegará el momento de recuperar esas ediciones de calidad que tanto nos gustan a los coleccionistas.
Ahora hay que sobrevivir. Sería patético haber llegado donde hemos llegado, a que el tebeo se abra a un mercado que nunca antes tuvo, para morir antes de llegar. Sería un Ícaro que llegó a ver el sol y cayó achicharrado antes siquiera de poder disfrutar de su visión.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Post Navigation