Lynch meets McCay

fistonAprovecho la agradable sorpresa de la edición en España de Mi Pequeño, de Olivier Schrauwen, para recuperar y actualizar la reseña que hice hace un par de años:
Hablaba hace poco de la osadía de autores como Dash Shaw y toca ahora seguir el mismo discurso saltando el charco para fijarse en Olivier Schrauwen, un joven autor belga proveniente del mundo de la animación y con relativa poca experiencia en el campo de la historieta (en publicaciones de tipo colectivo como e Beeldstorm, Ink, Spirou, Robbedoes y Hic Sunt Leones) que sorprendió a medio mundo cuando Editions de l’An 2 editó primorosamente Mon Fiston (Mi Pequeño), un breve álbum, pequeño, que podría pasar desapercibido pero que contiene uno de los despliegues gráficos e imaginativos más interesantes que he podido leer en mucho tiempo. Scharuwen firma una obra de admiración rendida hacia los clásicos de la historieta de finales del XIX y principios del s.XX, abordando una historia absolutamente surrealista sobre la relación entre un padre y su hijo recién nacido, del que se tiene que hacer cargo en solitario tras la muerte en el parto de la madre. Gráficamente, consigue a la perfección una mescolanza de estilos narrativos y gráficos que beben fundamentalmente de Winsor McCay y Lyonel Feininger, pero que llegan hasta Christophe y Caran d’Ache. Sin embargo, su argumento nace directamente del humor surrealista del McCay de Little Sammy Sneeze (a quien hace un homenaje explícito) y Dreams of rarebit Fiend para proyectarse en nuestro tiempo, dotándo a la relación entre padre y el extraño hijo de una sutil esencia de crueldad que, en algunos momentos, es deudora de ese monumento al expresionismo surrealista que es el Eraserhead de David Lynch, con quien comparte no pocos efectos inquietantes. El resultado es una obra sugerente como pocas, una chirriante pesadilla que se nos aparece con la piel de cordero de la ingenuidad de aquellos maestros de los orígenes de la historieta, pero que lanza un mensaje desasogante y perturbador, de definición imposible pero que se agarra a las vísceras para dejar un poso de inconfundible angustia.
Personalmente, me ha parecido fascinante y ha sido toda una sorpresa que Norma Editorial se lance a su publicación. Tanto en la página del autor, como la web de Editions de l’An 2 se puede ver algunas muestras. Recomendadísimo. (3+)

Clásicos del Humor: Superlópez

superlopezMenuda selección de contenidos que tiene el volumen dedicado a Superlópez en la colección Clásicos del Humor de RBA: nada más y nada menos que los dos volúmenes del Supergrupo y El Señor de los Chupetes. Aunque uno hubiera apostado antes por la corrosiva Los cabecicubos, es difícil discutir la genialidad de las tres obras largas del personaje elegidas por Guiral, que son acompañadas por cuatro páginas de las primeras aventuras del personaje. Sin duda, la mejor muestra posible de la calidad de Jan y de los extraordinarios momentos que vivió la serie gracias a la feliz incorporación de Francisco Pérez Navarro a los guiones.
La calidad de reproducción es la acostumbrada en los últimos volúmenes, de nuevo encontramos páginas que muestran un ligero desenfoque junto a otros con una calidad más que correcta (me atrevería a decir que, por primera vez en páginas en color en este coleccionable, muy buena, muy superior a la de los primeros números del collecionable). El problema es que, al igual que pasaba con el primer volumen de Mortadelo, Superlópez es uno de los pocos personajes de Bruguera del que se siguen reeditando volúmenes en tapa dura con muchísima mayor calidad de reproducción, por lo que es relativamente fácil encontrar los tres incluidos en este tomo.
Así que toca poner en la balanza: tres tomos por un precio ridículo con una calidad correctita sin aspavientos o tres volúmenes con mucha mejor calidad de reproducción pero un precio que lo triplica. Servidor, teniendo en cuenta que la creación de Jan es una de sus series preferidas y le tiene especial apego a estos tres álbumes, se decantaría por lo segundo, pero reconozco que es fetichismo de coleccionista y no está el horno para bollos.
(Y, la semana que viene, Zipi y Zape… ¡¡¡y la otra las Hermanas Gilda!!!!, comiéndome las uñas espero, oigan)
¿Os acordáis de esta animación de Enrique Gato?

El fin del mundo

findelmeundo

Y servidor, que le ha podido echar un ojo a este fin del mundo cual protagonista de un libro de Douglas Adams, afirma que con Apocalipsis así, uno se apunta y pide repetir… Atentos porque tétricos jinetes como Keko, Micharmut, Cifré, Auladell, Txemacantropus, Gustavo Rico y Jorge García no van a dejar títere con cabeza…