Clásicos del Humor: Tres en uno

Por desgracia, los distribuidores de la colección de RBA se han confabulado contra mí y durante dos semanas me he quedado sin la correspondiente entrega de este obligatorio coleccionable, para desgracia de mis uñas y de mi bilis, que unas por mordisqueo compulsivo y las otras por cabreo supino han terminado agotadas. El caso es que ya, por fin, soy feliz poseedor de tres volúmenes de la colección.
cariocoAl caso, y por orden cronológico: el primero de los tres es El loco Carioco, de Conti, volumen indispensable que reivindica a uno de los grandes olvidados de la escuela Bruguera, pero a mi entender uno de los pilares básicos para entender la revolución que vivió la escuela de humor de Bruguera en los 50. Autor de impresionante capacidad gráfica, su humor entronca con la tradición del absurdo y el surrealismo, pero sin dejar de lado una componente costumbrista que, unida a las anteriores, logra un cóctel de acidez extrema. La selección de Guiral para este volumen, exquisita, permite a su vez comprobar la evolución estilística de este maestro de la síntesis gráfica y formal, esteta del gag y experimentador continuado, incorporando hallazgos de la pintura y del humor gráfico. Un volumen extraordinario e indispensable.
El segundo, el tercero ya de Zipi y Zape, una decepción tras la alegría de Carpanta. Esperaba algunas entregas de las primigenias aventuras de estos diablillos, pero al final volvemos a tener un volumen con entregas de los años 70, con un Escobar ya desganado y amansado que apenas aporta nada a lo que ya sabemos de este gran genio de la historieta. Un volumen prescindible (¡ay! lo que me duele usar ese palabra con el gran Escobar!).
cataplasmaY por último, esta semana nada más y nada menos que volumen dedicado al Dr. Cataplasma de Martz Schmidt, otro de los grandísimos autores de Bruguera que suele ser olvidado en todas las enumeraciones de dibujantes de la editorial. Un gran error, porque es sin duda uno de los mejores creadores de gags que ha tenido el tebeo español, brillante dibujante y mejor narrador, francotirador de las aristocracias con series tan delirantes como Don Danubio, personaje influyente o Deliranta Rococó. Un volumen muy interesante, en el que el único pero que puedo poner es que me hubiera gustado ver más proporción de historietas anteriores a 1964 (apenas una treintena), pero que no invalida poder disfrutar de él (con los ya consabidos problemas crónicos de reproducción).

Enlaces:
– La influencia de José Segrelles en Schmidt: 1 y 2

Al final, sí que era porno

Al final, resulta que Lanza en astillero sí que es porno. O por lo menos es lo que se deduce de la noticia que da ABC: La Junta pide disculpas por el reparto a escolares de un cómic con dibujos obscenos. Unas disculpas que lo único que hacen es justificar los argumentos de la queja, admitiendo que los dibujos son “obscenos”. Sinceramente, pensar que los dibujos de Carlos Nine son obscenos me produce una tremenda vergüenza ajena. Pero que alguien dé la razón a ese argumento, más.
O quizás, lo que se tenga que hacer es recordar a nuestros políticos lo que es y no es porno, al buen estilo de Barrio Sésamo:

A ver señores: esto…

nine02

NO es porno

Sin embargo, esto…

pichote

SÍ es porno.
¿Está claro?