Suéter

sueterEsteban Hernández no es un autor convencional. Pese a su juventud y corta obra, ha demostrado que su trabajo es siempre inconfundible y muy alejado de los cánones temáticos habituales. Su obra parece nadar por las aguas de un costumbrismo reflexivo, pero sorprende siempre con elementos de rompedora iconoclastia que derrumban las bases de un discurso tradicional. Sus historias cortas en el fanzine Usted o la recopilación Culpable (bang ediciones) mostraban ya las claves de este universo atípico, balanceándose entre un sutil matiz enfermizo y lo cotidiano, pero partiendo siempre de elementos dispares que descolocan al lector. Las historias de Hernández parecen partir de un planteamiento atrevido, que toma ideas dispares y al azar para unirlas en una especie de puzle imposible. Una especie de reto personal que el autor reconstruye y relanza al lector, como hace de nuevo en Suéter, su última obra publicada en Planeta DeAgostini. Un hombre que padece de gigantismo disfrazado de muerte bergmaniana, un esquizofrénico que encuentra en su suéter un elemento mágico-fetichista, un revisor de metro psicótico que transforma problemas laborales en preguntas trascendentales… Tres imágenes turbadoras por sí mismas, inquietantes si se quiere, que parece imposible mezclar en una historia coherente, pero que Esteban Hernández logra unir no para contar una historia – que la hay, y sorprendente-, sino para claramente desafiar al lector. Sus extraños personajes son excusas para que el lector se sienta obligado a una reflexión personal, a un proceso de interiorización de esas extravagantes rarezas argumentales que se traduzca en una experiencia subjetiva.
No es fácil desasirse de la propuesta del autor: su riesgo temático se acompaña de un compromiso paralelo en lo formal, jugando con la narración y probando soluciones complicadas. Saltos en el tiempo, elipsis cortantes, experiencias compositivas… es evidente que el autor está probando continuamente nuevas formas de acercarse al lector, de trasladar su mensaje con la máxima eficacia y sin acomodarse en una estructura sencilla.
Un ambicioso proyecto al que hay que sumar la incorporación del color (muy acertado) y ligeros cambios en el registro gráfico de su personal estilo (la influencia de Dave Cooper es evidente en algunos momentos).
En el debe, reseñar que la avidez exagerada termina por pasar alguna factura, aunque sea pequeña y tolerable. La estructura de elementos discordantes es buena para historias cortas, pero en una singladura extensa resulta más compleja de encajar sin que se resienta. La historia usada de argamasa (el narrador en primera persona) es una idea acertada, pero en algunos momentos se pierde ese efecto directo y punzante que tenían las historias cortas. No es fácil aguantar la presión necesaria para dar cohesión a la historia y esos pequeños episodios de debilidad impiden que el álbum sea tan redondo como las narraciones cortas, pero es indudable que la capacidad sugestiva de Hernández sigue ahí con toda su fuerza y los pequeños defectos no impiden disfrutar del reto planteado por el autor.
Suéter no es un tebeo fácil, como toda la obra de este autor, pero es un tebeo muy recomendable que certifica que de seguir la progresión, estamos ante un dibujante llamado a crear obras importantes en el tebeo español.

Enlaces:
Avance de nueve páginas de Suéter.

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