Novedades de dibbuks

os novedades infantiles de esta editorial madrileña:
33 ABUELAS, con Ilustraciones de Sergio Bleda sobre textos de Luis Cauqui.. Formato: 26’5 x 17’5 cm. – Impreso a color, 24 páginas – Encuadernación: Cartoné. PVP: 12 €
MI PERRO LUCKY, con textos de Juani Adeva e ilustraciones de Ricardo Machuca. Formato: 26’5 x 17’5 cm. – Impreso a color, 24 páginas – Encuadernación: Cartoné PVP: 12
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Historias de bar

pinyaLos hay que argumentan que no hay muchas historias, que su número es limitado y que cada nueva fábula inventada no es más que una de aquellas piezas primordiales vestida y maquillada con acierto por el creador. Aunque también los hay que piensan que hay tantas historias como personas han sido, son y serán en el mundo, que cada ser humano guarda miles de ellas. Las dos vertientes son posibles, sin duda, pero es evidente que Tomeu Pinya opta en Un pueblo blanco, el bar del barbudo, por la segunda. Para él cada hombre y mujer es germen de historias, sólo hace falta un poco de atención para encontrarlas, como la que pone Rafa en su bar. Los bares, ya se sabe, son lugares fuera del espacio-tiempo que conocemos, donde la realidad y la ficción se unen alegremente. El mejor caldo de cultivo de las historias, su mejor alimento. Y así, Rafa mira a sus clientes y conoce su vida, sus hechos. Las razones por las que sonríen y lloran son para él esas historias que busca.
Un bonito punto de partida que el autor usa para poder unir varias de sus historias cortas anteriores en una atrevida y peligrosa jugada. Conocido es que muchas antologías suelen incluir este tipo de historias, en las que algún pobre y desafortunado autor recibe el encargo de crear un relato que haga de argamasa de otros. Pero las historias son como los materiales, con propiedades muy diferentes que hacen que cada una se dilate y encoja según los criterios de cada lector. Y así, es imposible crear un contenedor que aguante en condiciones, claro. Pero Tomeu Pinya juega con ventaja. Conoce bien sus historias y las trata con cariño, envolviéndolas con delicadeza para que la historia que crea a su alrededor no simplemente las contenga, sino que se convierta en el camino principal del lector, consiguiendo una fluidez perfecta en el relato. Sin embargo, pese al trabajado esfuerzo del autor, choca con un problema irresoluble: los cambios de estilo gráfico. Aunque en un principio no deberían ser problema y deberían jugar a favor del relato, cambiando el trazo según la historia que cuenta, afectan a la trama principal. Su estilo base toma referentes que van de Max a otro Tomeu ilustre, Seguí, incluyendo a autores francobelgas actuales bien conocidos como Peteers, pero es capaz de pasar al naturalismo de Sommer o De la Fuente e incluso atreverse con Toppi. Aunque a primera vista pueda favorecer la integración de las diferentes historias cortas, tiene efectos secundarios: algunos personajes principales cambian de fisonomía, el ritmo narrativo se ve alterado y más que evolucionar, va alternándose. .. Pequeños problemas de encaje que nos recuerdan que estamos ante una obra de debut en la narración “larga” (aunque esconda una pequeña trampilla, como ya se ha visto), lo que relativiza los errores y nos permite asegurar que estamos ante un autor a seguir. Buena edición de Planeta DeAgostini, que sigue sumando buenos títulos y autores a su línea Fórum. Una agradable lectura (2-).