La definición de historieta

AVISO: lo que sigue es una larga y aburrida reflexión, posiblemente más relacionada con los desgastes neuronales propiciados por la canícula que por la razón.
Si os lo leéis, es bajo vuestra responsabilidad…

Cada vez tengo más claro que la historieta es un arte indefinible. Su concepto es elusivo y cambiante y cualquier intento de acotarlo o delimitarlo será infructuoso. Nada más construir la cerca, la historieta encontrará un resquicio por el que escapar, creando un contrajemplo que derrumbe la definición.
Viene esto al caso del debate creado al respecto de la secuencia como elemento nucleíco de la historieta surgido a partir de la historieta abstracta, en el que conviene quizás hacer matizaciones. Mi idea de la historieta es, como digo, cada vez más ambigua e imprecisa y últimamente tiendo a pensar que la historieta admitiría una definición múltiple y que ampliaría mucho su rango de inclusión y extensión temporal. Jugando a las enciclopedias, podríamos decir que la historieta es “un medio pasivo que consta una ilustración o conjunto de ilustraciones donde se combinan además al menos dos de los siguientes conceptos: a) intención narrativa, b) secuencialidad y c) soporte adecuado de reproducción múltiple”.
La definición de la historieta como medio pasivo me parece fundamental: a diferencia de otros lenguajes, en la historieta el receptor adquiere un papel activo al marcar los tiempos de una secuencia espacio-temporal de lectura. Aunque el autor establezca unos cauces espaciales y temporales previos, es el lector el que decide ritmo y movimiento visual, a diferencia de otras artes activas como el cine –donde el receptor es puramente pasivo- u otras de naturaleza interactiva, como los videojuegos, donde existe una relación más profunda y compleja de interactuación entre autor, objeto y receptor.
También es fundamental y necesario la existencia de ilustración. No creo que se pueda ni se deba entender la historieta sin dibujo. Una secuencia de fotografías, una fotonovela con textos, viñetas y bocadillos… no son historieta. Lo que no quita que puedan ser incorporados como recursos externos a la historieta.
Como intención narrativa entiendo la existencia de un mensaje que se establece entre emisor y receptor, sea éste de la naturaleza que sea. La secuencialidad se entiende como el establecimiento de una dinámica espacio-temporal, que puede producirse ya por la yuxtaposición de imágenes o viñetas (interviñetas), ya por la existencia de un hilo conductor dentro de una única viñeta (intraviñeta) -posiblemente toda el debate se genera con un malentendido de lo que considero secuencia, que no necesariamente implica sucesión de viñetas- . Por último, el soporte adecuado de reproducción múltiple implica que no estamos ante una obra única y original, sino reproducida en cualquier forma (electrónica, física, etc) para su distribución.
Explico la boutade. En principio, todos tenemos claro lo que es historieta y, en general, no existe discusión. Si vemos una página como la siguiente,

pagina

Admitimos sin problemas que es historieta. Son una serie de dibujos en viñetas yuxtapuestas (secuencialidad) que cuentan una historia (intención narrativa) reproducida de forma masiva (soporte múltiple). Es decir, contabiliza todas las condiciones y las combina adecuadamente. Historieta. Punto.
El problema viene, evidentemente, cuando buscamos los casos particulares. El primero y obvio es el de la viñeta única, habitual en el humor gráfico y que para muchos se separa de la historieta. Aquí encontraremos varios casos: por ejemplo en este viñeta de Manel Fontdevila:

fontdevila

es evidente que existe intención narrativa, se ha reproducido en un soporte múltiple y existe una secuencia interna temporal definida por los diálogos (que marcan una dirección unívoca, no se puede “leer” la viñeta en cualquier orden). Cumpliría todas las condiciones y sería, por tanto historieta.
Sin embargo, en las siguientes viñetas de El Roto pueden existir dudas:

roto0

En esta primera viñeta puede existir duda sobre la secuencialidad, pero basta analizar la estructura del gag para encontrar una dinámica necesaria de contraposición entre texto y dibujo. Sólo existe interpretación a partir de la secuencia interna entre texto y dibujo, independientemente de su orden. Existe una dinámica temporal necesaria que nace de la propia viñeta. Es historieta.
Más peliguada es la cuestión en ésta:

roto

Hay una intención narrativa (en tanto que existe una intención de incitación a la reflexión más allá de la puramente descriptiva de una ilustración, aunque sea un límite de nuevo extremadamente ambiguo y confuso), pero no existe secuencialidad. O sí, porque se puede establecer una cinética interna gráfica, pero sería la misma que encontraríamos en una ilustración o pintura. De hecho, si viéramos esta imagen colgada en el Museo Reina Sofía, no discutiríamos si es pintura o no, sería una obra de arte con todas las de la ley. Y sin embargo, es historieta. ¿Por qué? Por estar reproducida en un periódico. Su soporte establece inmediatamente una distinción clara entre la obra original y ésta, y lo calificamos como historieta por razones ajenas a las propiamente artísticas, derivadas de la evolución de la historieta como medio, arte y lenguaje, que crea recursos y formas a partir de su presencia en la prensa.
Evidentemente, podemos recorrer el camino opuesto para poder poner a prueba la definición: una obra pictórica, formada por varias imágenes secuenciales con intención narrativa…¿es historieta? Yo creo que sí: usa el lenguaje de la historieta y cumple dos de las condiciones, luego lo es. Creo sinceramente que la amplitud de miras hacia la historieta se debe dar en todas direcciones, lo que implica entender también esta posibilidad como historieta, aunque sea de forma todavía primigenia, casi proto-historieta. De hecho, se puede hacer otra pequeña inducción: pensemos en un comic-book de aficionado. Está terminado y hay un sólo ejemplar. ¿Es una historieta? ¿Y si hay dos copias?… ¿Y si hay cien mil?…¿Cuántos ejemplares hacen falta para que lo sea? En mi opinión, desde el momento en que existe con intención narrativa, secuencialidad y dibujo, es historieta: cumple dos de las tres condiciones y, por lo tanto, podemos darle esa consideración, que es independiente en este caso del soporte. De hecho, se podrían hacer razonamientos paradójicos en caso contrario: una obra de historieta de carácter pictórico como la definida no sería historieta en un museo pero sí lo sería si estaba reproducida en un periódico, por ejemplo (aunque aquí se podría establecer una discusión conocida: un original de historieta expuesto en un museo…¿es historieta o no?). Esto incluiría y delimitaría en cierta medida los cómics abstractos: podemos tener una historieta abstracta aunque no tenga intención narrativa si tiene secuencialidad y está reproducida en un soporte múltiple. Si fuera una obra única, expuesta, estaríamos ante una experiencia pictórica no de historieta. Algo parecido puede pasar en en las experiencias de figuración narrativa de los 70: son narrativas, pero su unicidad y falta de secuencialidad las deja fuera en su gran mayoria, lo que no implica que alguna de ellas podrían cumplir todas las condiciones y convertirse en formas de historieta. Alejadas y casi de refilón, pero usan su lenguaje y no creo que hay problema en calificarlas como tales.
Sin embargo, es evidente que esta concepción amplía la definición temporal de la historieta, entroncando claramente con la narración gráfica: el tapiz de Bayeaux sería noveno arte, por ejemplo. Es una idea que rechazan muchos teóricos, con argumentos razonados y lógicos, pero creo que la extensión de la definición por “componentes” permite abarcar la gran ambigüedad de la definición de historieta, estableciendo una espaciada gradación entre lo que no es historieta (no cumpliría ninguna de las condiciones) a lo que es puramente historieta (cumple todas). Es obvio que ni la secuencia, ni la narración establecen la definición de historieta per se, pero forman parte de ella. Si establecemos posibilidades de combinación, permitimos un camino de multitud de grises en el que caben todas las opciones e incluso se podría considerar que se es más historieta en tanto en cuanto se acerque más al cumplimiento de todas las condiciones. Aplicando una antigua definición del Universo, la historieta tiene unos componentes finitos, pero no tiene límites.
Realmente, más que una definición es una especie de taxonomía que permite mucha tolerancia, pero también puede generar confusión y problemas, no lo dudo. El primero y obvio: que traslada el problema de ausencia de secuencia a la difusa barrera entre lo descriptivo y lo narrativo. ¿Cuándo una ilustración es narrativa y cuándo es descriptiva? Las ilustraciones de Max, plenamente narrativas y reproducidas masivamente… ¿son historieta?

Pero hay otras muchas opciones. Los que defienden la separación formal entre humor gráfico e historieta también tienen argumentos lógicos y que evitan las incongruencias que muchas veces encontramos en las definiciones de historieta.
También se podría argumentar que la mejor estrategia es no intentar definir la historieta y considerarla una forma evolutiva de la narración gráfica. En el fondo, la definición que hago no deja de estar en esa línea y sería fácilmente modificable para considerarla así. Es una postura posiblemente más lógica: ilustración, humor gráfico, historieta… son diferentes aspectos de la narración gráfica. Permite además establecer una evolución cronológica que evita problemas derivados de ampliar excesivamente la consideración de historieta. Sin embargo, tiendo a pensar en la historieta como un medio independiente y propio, lo que no es incompatible con lo anterior, desde luego.
Lo que queda fuera completamente de la discusión es, a mi entender, la mezcla de texto y dibujos o el uso de bocadillos (absurdamente utilizado una vez como referente del nacimiento de la historieta). No considero la historieta como un arte híbrido entre literatura y dibujo, sino una evolución de una forma narrativa independiente, la narración gráfica, que es anterior a la literatura. En esa línea de razonamiento, el texto en la historieta es sólo un recurso narrativo más, que puede plasmarse de múltiples formas, desde el texto a pie de viñeta al bocadillo, pasando por la onomatopeya. Soslayamos así el tópico debate que automáticamente se genera con definiciones de este estilo: la historieta muda.
Aunque me temo que esta propuesta es tan estéril como cualquier otra y los contrajemplos pueden ser muchos y variados, demostrando su inutilidad.
Pero al menos a mí me sirve.
De momento.
Unos diez minutos, creo. :)

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