Siete años y un día

El 27 de diciembre de 2002, La Cárcel de Papel comenzó “oficialmente” a funcionar. Después de varios meses de pruebas, el Diario de un lector de tebeos era una realidad.
Han pasado siete años, unas 8.000 entradas y casi 100.000 comentarios. Y algo así como siete millones de visitantes. Se dice rápido.
Sinceramente, ya no sé qué decir cuando echo la vista atrás. La Cárcel se ha convertido en parte de mi vida, es indudable. Por mucho que intente quitarle importancia y pensar que sigo siendo el mismo, es evidente que no, que esta ventana virtual me ha dado muchísimas cosas. Más de las que merezco, sin duda. Me ha dado, sobre todo, muchísimos amigos, gente a la que muchas veces sólo conozco tras el teclado del ordenador pero que ya considero amigos en los que confío. Incluso algunos han traspasado esa barrera y también lo son hoy en el “mundo real”®. Es el lado bueno de la balanza que consigue hacer olvidar cualquier aspecto negativo. Que los hay, para qué negarlo: la etiqueta de “gurú” que ya me acompaña de forma indefectible, las broncas en los comentarios, los enemigos que he logrado por el simple hecho de estar ahí… Debo reconocer que me fastidian: mi famoso “buenrrollismo” que tanto odian algunos no es una pose, es una forma de ser que supongo es demasiado ingenua.
Pero siguen siendo más las cosas buenas, muchísimas más. Demasiadas para alguien que sigue siendo un intruso en esto de los tebeos, que en el fondo no es más que un lector de tebeos al que le gusta compartir sus gustos.
Y así debe seguir siendo La Cárcel. Ni gurú, ni leches. Nada más que el blog de alguien a quien le entusiasman los tebeos.
Muchas gracias a todos.
Mañana, más. (Exactamente, la vuelta de Mis tebeos favoritos, que ya era hora)

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