Microrreseña: Hellblazer

Milligan es un autor irregular, muy irregular. Se nota, y mucho, cuando está haciendo una serie que le gusta y con la que se lo pasa bien (Shade, Enigma, X-Statix…) y cuando resuelve un encargo de un plumazo y sin demasiadas ganas. Hay unos mínimos, es evidente que el oficio se nota, pero la diferencia con otras de sus obras es tan abismal que duele leerlos. Es el caso del nuevo volumen de Hellblazer editado por Planeta, recopilando un par de arcos argumentales de John Constantine en los que Milligan destila dos o tres ideas realmente atractivas (la equiparación de los Juegos Olímpicos de 2012 en Londres con las plagas de peste del siglo XVII podría haber sido la base de una historia corrosiva), pero que se despachan de forma absolutamente previsible y anodina, para colmo sin ninguna aportación por parte de unos dibujantes olvidables (excepción hecha del diminuto oasis de Eddie Campbell, que tampoco es que esté especialmente fino).
No se puede negar la mínima legibilidad de la serie, pero se añora mucho al guionista de X-Statix…

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