Lulú

Davodeau tiene una sensibilidad especial para plasmar lo cotidiano. Lo hace sin aspavientos, con sobriedad y tranquilidad, centrado sobre todo en que los personajes de sus tebeos respiren humanidad y credibilidad. Ya sea hablando de las dificultades de poner en marcha un negocio de agricultura ecológica, de la muerte de un sindicalista durante las revueltas obreras de 1950 o de los problemas de una familia media, sus historias tienen la difícil peculiaridad de transmitir veracidad y autenticidad, de realmente presentarnos una vida que podría ser la nuestra o la de cualquiera de los vecinos que nos encontramos cada día en la escalera. Y lo vuelve a hacer en Lulú, mujer desnuda, donde nos lleva de la mano a conocer a una mujer que, un día comprendió que su vida ya no era suya. Y decidió, simplemente, salir de su vida. Sin más. Sin premeditaciones, sin explicaciones, un día no volvió a casa y decidió buscar lo que le faltaba a su vida monótona.
Un argumento que podía dar para un folletín melodramático cargado de trascendentes discursos que Davodeau resuelve -como siempre- con inspiración, evitando que sea la propia Lulú la que hable: serán sus amigos, reunidos tres semanas después de la marcha de Lulú, los que intentarán reconstruir el puzzle de lo que pasó. Y lo harán desde la amistad y un intento de no juzgar a la amiga, pero sin poder evitar los prejuicios de una sociedad construida sobre la suposición de que la vida que tenemos que llevar es la que está escrita y que cualquier desacuerdo o es aventura, o es revolución. Un acertado planteamiento que permite a Davodeau entrar en la vida de Lulú desde una perspectiva distinta, dejando que el lector vaya construyendo la imagen de una vida, de una mujer que se enfrentó contra aquello que tenía escrito en el destino que le había adjudicado la sociedad.
Si en la década de los 70 Lauzier se convirtió con sus tranches de vie en fustigador de una burguesía hipócrita y ambiciosa, hoy Davodeau es la voz de aquellos que sólo aspiran a poder llegar al día siguiente.
Muy, muy recomendable.

Enlaces: El blog de Lulú Femme Nue

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