Quid pro quo

Curiosa la filosofía que permite reírse del mal ajeno pero no del propio. Digo yo que si unos pueden, los otros deberían también poder
Servidor, que para esto es muy ingenuo, siempre piensa que lo primero es el respeto, que nunca está de más no reírse del prójimo a mala hostia (incluyendo, por supuesto, cuando lo que hay es regodeo en la provocación). Pero también soy de los que piensan que no hay nada sagrado y que, al final, reírse de todo -y de uno mismo, sus creencias e ideologías-, es lo más sano que hay en el mundo. Y que prohibir el humor es la expresión más terrible de una dictadura.
Quid pro quo, que decían…

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