Una semana digital

Llevo una semana probando la tienda de tebeos digitales francesa Izneo, comprando y alquilando tebeos, os cuento mis primeras impresiones:

– Sobre la calidad de los tebeos, el único problema es la reducción de tamaño. La calidad de color está a años-luz (nunca mejor dicho) de los escaneados que circulan por internet e incluso de las ediciones impresas, sobre todo en aquellos tebeos donde el coloreado ya es totalmente digital. En cuanto al tamaño, es más o menos el “estándar de jibarización” al que nos están acostumbrando las editoriales españolas. La ventaja evidente respecto a la edición impresa es que podemos ampliar la viñeta lo que queramos, compensando la reducción a costa de perder la visión global de la página. En particular, probé el último álbum de Pellejero y Lapiere (excelente, todo sea dicho) y la verdad es que se leía perfectamente, favorecido también por un menor número de viñetas por página.

– Sobre el precio de los tebeos, modelo de compra, etc… En un principio, compré varios álbumes a 4.99€, un precio a mi entender algo caro, pero muy lejos de los 15-20€ que puede costar la edición impresa. Sin embargo, al poco tiempo he pasado a la opción de alquiler, que resulta ser comodísima. Es cierto que el coleccionista debe dejar de lado su compulsiva tendencia al síndrome de Diógenes, pero una vez superado, sólo le veo ventajas a volver a la época del alquiler VHS. :) Me explico: el alquiler de un tebeo (formato álbum), sale por 1.99€; un precio muy alto, a mi entender (debería tender al entorno de 1€), pero que hace muy sencillo y tentador alquilar un tebeo. Este alquiler permite la lectura online del tebeo durante 10 días, más que de sobra para leerlo tranquilamente. Es verdad que, en la mente del coleccionista aparece enseguida el fantasma de “y si quiero volver a leerlo”, etc, etc, pero seamos un poco sensatos y hagamos cuentas: supongamos que un aficionado “hard” tiene un generoso presupuesto de 150€ al mes para tebeos, lo que al precio actual del kilo de viñetas, da para poco más menos entre 10 y 15 tomos/álbumes/novelas gráficas (dejo de lado el cómic-book, luego entraré en él). Con casi toda seguridad, no todos serán compras ideales y más de uno será un fiasco. Por mi experiencia, tan sólo un tercio de los tebeos que compro realmente son tebeos que me apetece conservar (y ojo, digo conservar, porque lo de releer es cada vez más difícil). Alquilados digitalmente, se hubiera gastado entre 20 y 30 euros lo que le deja entre 120 y 130€ de presupuesto para comprar aquellos que realmente le hubieran gustado o le apetezca tener en papel. Si de esos sólo se queda con 5 o 6, casi ha ahorrado un 50% de su presupuesto mensual…que puede reinvertirse en comprar más tebeos, obviamente. El modelo no puede ser más atractivo y, sobre todo, funcional: nos evita invertir grandes cantidades de dinero en tebeos que luego pueden ser una decepción. ¿Y si nos apetece pasado un tiempo releer un álbum alquilado?…pues se vuelve a alquilar. Alquilarlo dos o tres veces será siempre más barato que comprarlo.
En el caso de los cómic-books, no es difícil pensar que un modelo similar implicaría un coste muy bajo de alquiler (sobre 0.5-1€), lo que favorecería que el aficionado leyese una gran cantidad de series mensualmente y dedicase su presupuesto a comprar después aquellos recopilatorios en papel que más le hubiesen gustado, en un sistema similar al japonés: las series se editan en los phonebooks de papel barato y luego se recopilan en tomos.
Es volver al modelo que muchos de nosotros hemos conocido y que incluso hoy sobrevive: el alquiler de películas. Cuando comprar una película era absolutamente imposible, el sistema de alquiler era perfecto. Un precio muy bajo y se alquilaba durante unos días la película. Incluso durante un tiempo que estuvieron conviviendo, lo que uno se compraba era sólo lo que realmente le gustaba muchísimo.
El sistema es bueno, pero tiene que acompañarse con una condición inexcusable: un muy bajo precio de alquiler, que haga más sencillo alquilarlo que bajárselo de internet. Cualquier otro intento de poner precios absurdos será un fracaso y favorecerá la piratería. Lo que quiere el consumidor es comodidad.

– Problemas: Varios, el primero, que el dispositivo de lectura es extraordinariamente caro. Tener que pagar entre 500 y 800€ por tener un lector de tebeos (el caso de un iPad, es un despropósito que no está al alcance de todo el mundo. Afortunadamente, en breve se anuncia un aluvión de tablets de prestaciones similares o mejores. Posiblemente no sean tan “cool” como el aparatejo de la manzanita mordida, pero serán 100% funcionales para leer un tebeo y por precios que, en algunos casos pueden rondar los 100€, como algunos ya han probado.
Quedará el segundo problema: la forma de pago. Izneo te obliga a pasar por un sistema de pago que requiere tarjeta de crédito (incluyendo PayPal). No es un gran problema a primera vista, incluso es muy cómodo…si tienes tarjeta de crédito. Es cierto que no parece un gran impedimento, pero pensemos que un sistema de venta de tebeos debe pensar también en la posibilidad de que menores de edad (y no pienso en chavales de 10 años, sino en jóvenes de 15 o 16 años, que no tienen tarjeta de crédito) y, desde lugo, no parece muy razonable pensar en que un chaval esté pidiéndole la tarjeta a su padre cada vez que quiere comprar un tebeo. Se deben buscar sistemas de pago que sean sencillos para gente joven y que no necesiten una continua “tutela paternal”, como por ejemplo el pago a través de móvil, donde el padre sólo recarga el crédito de sus hijos y estos lo utilizan como les convenga. No parece nada extraño, de hecho, cada vez más parece que aquella fracasa “tarjeta monedero” que se puso de moda hace unos años será definitivamente sustituida por el móvil como plataforma perfecta de los llamados “micropagos” (sí, me temo que en el futuro las empresas de telecomunicaciones serán macroconglomerados de comunicaciones, financieros, culturales, lúdico, etc).
Y el tercer problema: Izneo es una plataforma de grandes editores. Ninguna de las pequeñas editoriales como L’Association, Cornelius, etc, está presente. Para muchos puede no ser importante, pero para los que gustamos de obras independientes, resulta un serio contratiempo. La comodidad de este tipo de plataformas es tener un único sistema desde el que acceder a todas las opciones. Un Amazon, entendámonos, aún a sabiendas que esta comodidad lleva obligatoriamente al monopolio.