El cómic digital más muerto

Atentos porque la cosa no tiene desperdicio: el último número aparecido de Lo Muertos Vivientes, de Kirkman y Adlard, salió a la venta simultáneamente en papel y en versión digital a través de Comixology. Las primeras voces apocalípticas ante esta idea tienen ahora que estudiar muy detenidamente los resultados que comienzan a verse: no ha impactado para nada las ventas de papel y parece que ha abierto un nuevo espectro de compradores, es decir que ha sido un efecto aditivo, no sustractivo. Y eso que la versión digital se ha puesto a la venta a 2.99$ …

Oesterheld

Utilizar la manida expresión “el mejor de la historia” suele ser expresión de exageración y atrevimiento. Verdad es que, muchas veces, informal e inocente, pero muchas otras peligrosamente rayano con la ignorancia. Algunas veces asumida a modo de penitencia previa, otras, por desgracia muchas, peligrosamente desconocida o, peor, arrogada con orgullo. Me apunto a lo de la penitencia previa, reconociendo que, pese a todo, el juego es atractivo y tentador.
Digo todo esto porque, después de leer la reedición de Sargento Kirk, de Oesterheld y Pratt, cada vez me gusta más pensar que H.G. Oesterheld ha sido el mejor guionista de la historia.
A lo bruto, así, sin matices. Se aceptan alegremente lapidaciones.
Pero es que la lectura de Sargento Kirk me vuelve a dejar sorprendido. Por la profundidad del retrato psicológico de los personajes, por lo atrevido de un discurso de humanismo abiertamente progresista, por la siempre original perspectiva de sus historias… Haciendo un rápido ejercicio de contextualización, ese análisis tan obligado cuando hablamos de clásicos, sorprende todavía más lo radical y meridiano de su mensaje. Recordemos que estamos en 1953 y que el western, ese género que se desarrolla y consolida desde el cine americano alcanzará su culmen apenas tres años después con Centauros del Desierto. Una obra maestra que establece los cánones del género mientras en paralelo Oesterheld los dinamita desde Argentina, con unos argumentos y temáticas que no se verían expresadas de una forma tan manifiesta en el cine hasta más de una década después. Es cierto que la perspectiva del indio, la visión de la masacre está ya en la base de muchas de las películas de Ford o en la fundacional Flecha Rota (y, por qué no, en Tintín en América), pero desde una lectura más entre líneas, es verdad que seguramente escondida por la amenaza del macartismo, pero también por la posible lectura de una sociedad que no quería reconocer todavía esa historia. En cualquiera de los casos, la visión realista, comprometida y adulta que hace Oesterheld del western resulta ahora tan avanzada y precoz que no puede menos que sorprender. Y a poco que se estudie su obra, obliga a pensar en el argentino como uno de los puntos de referencia ineludible en el desarrollo de lo que hoy conocemos como cómic adulto: de El Eternauta a Mort Cinder pasando por Ernie Pike y, por supuesto Sargento Kirk (es difícil no pensar en las muchas, muchísimas conexiones entre Kirk y Corto Maltés, por ejemplo).
Lo que me lleva a afirmar que, por lo menos en mi atrevida (quizás ignorante) opinión, Oesterheld es el mejor guionista de la historia.
PD: Por cierto, alguien podría importar a España el libro Hector Germán Oesteheld: de El Eternauta a Montoneros, editado por Roberto Von Sprecher y Federico Reggiani y que tiene una pinta fantástica…