Brújula para tebeos. Terapias de choque desde la Comicteca

Nueva entrega de la Brújula para tebeos que edita la Biblioteca Regional de Murcia, una excelente iniciativa de la que os dejo la nota de prensa:

Terapias de choque desde la Comicteca, así se subtitula la segunda Brújula para tebeos que edita la Biblioteca Regional de Murcia en su afán por promocionar la lectura a través del cómic. Esta segunda brújula cuenta con colaboradores de excepción: Ferrán Adrià, Rosa Montero, Ainhoa Arteta, Alaska, Elvira Lindo, Luis Gordillo o Luis Alberto de Cuenca, comparten en exclusiva sus opiniones o experiencias lectoras en torno al cómic, reivindicando su lugar como lectura al mismo nivel que la literatura.
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Epatado

Lo ha vuelto a hacer: Joann Sfar me ha vuelto a dejar enamorado de una de sus obras. Lo consiguió con aquella maravilla todavía inédita en España que es Le petit monde du Golem y lo repitió después una y otra vez con El gato del rabino, con Pascin, con Petit y Grand Vampire, con Klezmer… Ahora lo ha hecho con Los viejos tiempos, una de esas obras donde este particular y singular autor logra de nuevo una de esas extrañas fusiones genéricas donde todo es posible. Recuerda, en cierta medida, a esa obra fundacional de su mitología particular que es Le petit monde du Golem, pero atreviéndose ahora a reescribir toda una nueva mitología que aglutina con desvergüenza el mundo de las leyendas clásicas y los cuentos, siendo como siempre respetuoso y casi canónico para, paradójicamente, ser a la par una especie de tsunami destructor que le da la vuelta a todo. Una especie de bola de nieve donde todos los elementos son fijos, pero que al moverse generan imágenes completamente nuevas y distintas. Se atreve a actualizar a los personajes de cuentos a los tiempos de hoy, dándoles una personalidad moderna y, como siempre en Sfar, lenguaraz, pero a la vez éstos se mueven fieles a los mandamientos del cuento y las leyendas, rebeldes pero sabedores que están en un cuento. Reyes, gigantes dormilones, despiertas serpientes-espada, brujos salidos, aguerridos y valientes galanes, bosques mágicos, dioses, unicornios… toda una experiencia gratificante que Sfar desarrolla con ese trazo visceral y orgánico que es imposible dejar de mirar. Y, para colmo, sin renunciar a introducir dentro de la historia sus habituales reflexiones sobre la religión, la sexualidad y la fuente de creación de los mitos, la imaginación humana, construyendo un conjunto polifacético, que permite tantas lecturas como una quiera darle. Los viejos tiempos puede ser una fábula para los niños del siglo XXI igual que el germen de sesudas tertulias sobre la relación entre ficciones imaginarias y religión… Eso, creo, sólo lo hace un genio.
Y Sfar lo es. El único problema es que como todo genio, es caprichoso e inconstante y toda la emoción que uno tiene al acabar la última página de este libro se convierte en pavor: ¿volverá a dejarnos colgados Sfar? Es verdad que en las obras de este hombre no hay final y que lo que importa es el camino, no el desenlace, pero es que uno todavía tiene mono de más entregas de El gato del rabino o de Klezmer… Comentaba hace unos meses el francés que Gallimard le había obligado a terminar las obras antes de comenzar a publicarlas, lo que es una opción, pero también desesperanzadora, ¡tienen un final!
¡Ay!, yo lo que quiero es una nueva entrega de Los viejos tiempos… (4)