Strange Suspense

Hay días que me parece necesario, casi obligatorio, impulsar uno de esos manifiestos que inundan facebook para reclamar que la Real Academia reconozca por fin el uso de la palabra “bizarro” en su acepción anglosajona. Porque intentando hablar de Strange Suspense, el primer volumen de Los archivos de Steve Ditko que acaba de editar Diábolo, no encuentro término más adecuado que ese bizarre inglés que supera la definición de extraño o raro para adentrarse en algo a medias entre lo sobrenatural, lo sorprendente y lo kitsch.
A lo que iba: sirva como introducción que uno no es seguidor acérrimo de Ditko, pero es un autor que siempre me ha parecido especialmente interesante en tanto su capacidad de digresión de las corrientes establecidas (como de innovación en lo que esto pueda suponer). Sirvan como ejemplos su trabajo en Spiderman o Dr. Extraño. El primero, un personaje que nunca consideré atractivo, ni en tiempos de adolescente, pero que me parecía interesante precisamente por el dibujo de Ditko, que dotaba al protagonista de una fragilidad atípica, en fuerte contraste con el poderoso y contundente imaginario creado para el género por artistas como Jack Kirby, los Buscema o Neal Adams. El segundo, un delirio visual que se alejaba de la tecnofilia imperante con una aproximación orgánica y lovecraftiana.
Sin embargo, lo que más me ha gustado siempre de Ditko han sido sus historias de cortas, preferentemente aquellas enmarcadas en un género de terror reexaminado desde una perspectiva aberrante y alucinógena. Pese a que las historias incluidas en este volumen muestran a un Ditko todavía inexperto en lo gráfico – tan deudor de autores como Mort Meskin como experimentador continuo de todo tipo de estilos y soluciones- e incluso torpe en lo narrativo, sus guiones ya dejan entrever que esa unión de fragilidad y organicidad visual que plasmará en Marvel estaba también presente en unos argumentos que se alejan del canon establecido por las historias de la EC durante los años 50. Ditko planteaba opciones resbaladizas y movedizas con soluciones y situaciones tan imposibles como hipnóticas, que trastocaban la moralidad establecida con propuestas exageradas como esa Cenicienta en términos vampíricos que reinterpreta y reescribe los términos del cuento original para mostrarse como una pesadilla de final de indudable moralidad convencional, todo hay que decirlo, pero vestida de una morbosidad sanguinolenta tan desasosegante como inquietante. Por no hablar de su revisión de otro clásico, Rumpelstilskin…Ya sea en las historias románticas o en historias del oeste, y sobre todo en las de horror, Ditko rompe esquemas continuamente desde una plasticidad de esquemas envidiable para un joven debutante, que se atreve a plasmar ideas totalmente bizarras con una naturalidad preocupante.
Pese a todas las limitaciones que Ditko evidencia en estos primeros números, pese a la distancia en el tiempo y las casi seis décadas que podrían haber apolillado las historias, la lectura de Strange Suspense es, por lo menos para el que esto escribe, un morboso y placentero disfrute, acrecentado por ese punto añejo de una edición que evita la restauración de colores para intentar reproducir la experiencia lectora de aquellos tebeos de 10 centavos de horrible reproducción e impresión (acepto la paradoja: ¿cómo se puede recuperar esa experiencia con un tebeo de 35€?). Aunque no tengo la edición de Diábolo, al hojearla en la librería he podido comprobar que sigue la edición de Fantagraphics, reduciendo eso sí ligeramente el tamaño de ésta (no se debe ir más de 1 cm) para hacerla coincidir, paradójicamente, con la de los tebeos originales.
Un gran tanto para Diábolo que, ojito avizor los aficionados, también editará la indispensable Four Color Fear de John Benson y Greg Sadowski.

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