Los números del 2010 (II). Evolución de los formatos

A la vista de la gráfica, es indudable que la publicación de cómics en formato libro (que incluye desde la novela gráfica a los tomos manga) es, hoy por hoy, el gran dominador del mercado en número de títulos. Ese formato que la lista de ventas de The New York Times define como “libro gráfico” ha sabido salir de los círculos cerrados en los que se movía el tebeo durante los años 90 para encontrar nuevos compradores en las grandes superficies y librerías generalistas, impulsado por diferentes causas que es imposible diferenciar en importancia: la mayor presencia del tebeo en los medios, el encuentro afortunado de un cómic de vocación más adulta con su comprador lógico (que huía de él por las connotaciones infantiles que sufría el tebeo), el empuje de las adaptaciones cinematográficas… En cualquier caso, la novela gráfica se acepta en todas sus formas (desde el cómic de autor hasta el tomo de género) para destronar ya de forma definitiva a los otrora formatos inamovibles del tebeo: el álbum, la revista o el comic-book. Pese a que estos formatos han repuntado ligeramente durante el último año (debido, posiblemente, a que la contracción de títulos ha afectado menos al sector del comic-book de superhéroes, de un público extraordinariamente fiel aun bajo las circunstancias más difíciles), es indudable que lo que era un fenómeno a principios del milenio, es ya una tendencia asentada y generalizada: el libro ocupa un 65% de las novedades publicadas en España. Y que, en la gráfica, esconde una realidad todavía mayor, ya que del 2008 al 2010, el manga ha perdido más de un 50% de títulos, pasando del 33% al 15% del total, implicando que en ese ítem de libros la parte correspondiente a la publicación de obras no asiáticas ha aumentado espectacularmente, en porcentaje, en el último año.

¿Qué impacto tiene este análisis realmente sobre el mercado? Sin los datos de ventas y de tiradas, es difícil de evaluar. Es indudable que si existe una mayor oferta, es de suponer que existe mayor demanda. Es decir, que en buena lógica, el formato libro debe ser más demandado por los lectores porque las editoriales apuestan más por él. Sin embargo, sin cifras de ventas es difícil saber hasta qué punto este formato es realmente el que domina los datos de facturación del mercado del tebeo. Es evidente que tendrá importancia, habida cuenta de que el precio medio de una novela gráfica es muy superior al de una edición en comic-book, por ejemplo, pero habría que ver hasta que punto la restringida tirada que tiene una gran parte de las novelas gráficas en nuestro país compensa con el precio la mucho mayor tirada, a precio menor eso sí, de los comic-books. Hoy por hoy, y vistos estos datos, es imposible de saber.

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