Sueño de espejos

El martín pescador¿Qué ocurre con los pueblos que desaparecen bajo los pantanos?
Cuando nos miramos en un espejo, ¿es ese reflejo nuestra identidad?
Nuestros recuerdos…¿ocurrieron en algún tiempo pasado o son simples vestigios de sueños que ya no sabemos diferenciar de la realidad?
¿Qué es El Martín Pescador?
Casi todas preguntas retóricas, de respuesta imposible… a excepción de la última, porque la nueva obra de Luis Durán es un resumen de todas las inquietudes de un autor que es capaz de preguntarse de mirar en el espejo y ver más allá del reflejo. Es un libro que nos habla de hombres que deben construirse su identidad a golpe de talonario mientras que otros ya ni siquiera son conscientes de la suya propia, diluidos en un marasmo de rutina cotidiana abrazada casi con pasión. De mundos de reflejos donde cada espejo apenas da una parte de una imagen total que ni siquiera sabemos si existe realmente. Durán compone un rompecabezas donde ficción, imaginación y referencias se van uniendo en un todo uniforme, una masa de ingredientes dispares que a cada página que pasa va perdiendo su diversidad para convertirse en algo distinto y único. Es fácil encontrar realidades difuminadas, como aquella noticia de un pueblo que uso los espejos para redirigir los rayos de un elusivo sol que nunca llegaba; ficciones propias, como la Alicia que nunca llegó a cuajar en un suplemento de periódico y que ahora llega madura pero descreída… Y, por qué no, también las ajenas asimiladas, como esos testigos anónimos que construyen una imposible enciclopedia de Babel con todo lo ocurrido en el tiempo o las fascinaciones infantiles que le proporcionaron Blancanieves o La Mosca Humana.
Si Volátil era una inmersión en el proceso de la creación, El Martín Pescador es la plasmación del propio ego, de esa vidriera multicolor de ideas diseminadas, esparcidas azarosamente conformando un cuadro de recuerdos, realidades y sueños que llamamos personalidad.
Luis Durán vuelve a demostrar un capacidad inhumana de evocación, casi hipnótica, producto de una madurez narrativa y una lúcida imaginación que no admiten más discusión que el debate de los gustos.
Una obra para perderse en sus infinitos vericuetos, sentarse delante de cada espejo que encontremos y pensar sobre lo que en ellos vemos, soñándonos a nosotros mismos.

Enlaces
Avance y entrevista con Luis Durán